JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ
JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ

A mediados de semana –como lo hago todos los días– me dispuse a ver los periódicos y, un poco cansado de que la violencia aparezca y ocupe un lugar central de entre las noticias, trate de analizar lo que los medios impresos de comunicación nos dijeron al respecto.

Una balacera que terminó con dos muertos a un lado de la prepa 4 en Zacatecas; en Calera, un cadáver fue sacado de un pozo a 20 metros de profundidad; en Ojocaliente, una balacera en contra de la comandancia de policía dejo un muerto, aparentemente entre los delincuentes así como varios heridos de entre los oficiales; en Fresnillo, una persecución dio como resultado un muerto y varios heridos, y finalmente, en Guadalupe una mujer fue ultimada dentro de una cremería y un joven en la avenida García Salinas.

Estamos hablando de 7 personas muertas en un sólo día y un número importante de heridos en hechos de violencia reportados el día miércoles de la presente semana. Aunque sabemos que muchos más existen pero no son reportados, por ejemplo, robos con violencia, secuestros, extorciones, etc.

En el mes de marzo, que recién terminó, 4 taxistas fueron asesinados y uno más despojado con violencia de su vehículo, que posteriormente fue quemado; es decir, esta violencia se encuentra a la altura –sin lugar a duda– de la violencia que se vive en el Estado de Guerrero o en Veracruz y, claro, en el Estado de México, e incluso la supera si consideramos el número de habitantes; es decir, según los expertos las violencia en nuestro estado está en los niveles más altos del país si consideramos el número de ejecuciones por cada 100 mil habitantes.

¿Y?

Si continuamos nuestra lectura; en el ámbito de lo político; vemos la renuncia de Mara Muñoz, directora del Centro de Justicia para las Mujeres del Estado de Zacatecas, quien denuncia con toda claridad, “hay una aplicación selectiva de la justicia” y “una corrupción en la policía magisterial dependiente de la PGR”; NO QUIERO SER PARTE DE ESTA SIMULACIÓN. Y esto último es lo que tendrían que decir o, al menos intentar, todos aquellos que hemos descrito en participaciones previas como la RED DE COMPLICIDADES, de personajes que un sexenio están en un puesto y al otro, brincan a otra secretaría sin haber dado pruebas reales de haber sido útiles en los puestos que por el camino van dejando.

Otras dos mujeres en puestos públicos de relevancia son las que podemos poner como ejemplo; por un lado, si seguimos revisando los medios impresos de comunicación, nos encontramos con la RATIFICACIÓN (¿?) de la encargada de la Secretaría de la Función Pública, Paula Rey, quien responde a los diputados que cuestionaron las formas como fue ratificada (totalmente contrarias al reglamento que se pisoteo una vez más por –claro– los diputados oficialistas del PRI, del VERDE y del PANAL ante la mirada complaciente del PAN y la oposición de los legisladores, supuestamente de izquierda, MORENA, PT Y PRD) con el cinismo que les caracteriza a los funcionarios públicos: afirmar que sí, que claro que ha dado resultados, o creen que es poca cosa descubrir 47 vehículos oficiales circulando campantemente durante el puente de Benito Juárez y la primavera, anunciando que aplicaría severas sanciones –administrativas– NO POS SÍ. Es claro que nuestras malditas instituciones están funcionando y los peces gordos –que los hay por todos lados– en el presente como en el pasado, y seguramente en el futuro – se pasean tan campantes o ratifican en la misma legislatura a quien no les tocara ni con el pétalo de una rosa.

Otra funcionaria actualmente encargada del IZAI (Instituto Zacatecano de Acceso a la Información Pública) Julieta del Río, no canta mal las rancheras, porque aún y cuando aparezca una y otra vez en los medios a difundir las maravillas de la transparencia, la realidad es que esa plataforma, que podría dar muchos dividendos para aclarar muchas cosas, aún funciona a medias; y cuando uno logra hacer alguna pregunta, resulta que cómo lo demostraremos; en el corto plazo, solo el 20% de estas preguntas son contestadas y casi siempre con evasivas, mientras el 80% no lo son y tiene uno que inconformarse para que sea el mismo IZAI, quien sancione, a través de multas que supuestamente tendrían que ser pagadas por el bolsillo del funcionario que no responde y que están cotizadas en 10 mil pesos ante una negligencia inicial a contestar después de 20 días hábiles, y hasta de 100 mil pesos si después de 10 días hábiles más, aun no existe una respuesta. El problema es que no se dice nada sobre si la respuesta será contundente o no.

Y –claro– las benditas reservas, como las que la PGR, acaba de anunciar de no difundir por 5 años los implicados en OBERBRECHT, donde la mordida fue de más de 10 millones de dólares y que implica a las cúpulas de PEMEX, pero también, seguramente, al pequeño gran FELIPE.

Julieta del Rio –no lo olvidemos– ocupo la misma oficina que ahora ocupa Paula Rey. Estuvo a cargo de lo que entonces se conocía como la CONTRALORÍA DEL ESTADO –o algo por el estilo, y pregúntenme, o pregúntenle que tanta fue su eficacia, que tantos resultados de peso le dio a la ciudadanía, o más bien protegió –como se sigue protegiendo– a quienes abusaron de sus puestos para enriquecerse en sus bolsillos, que son la mayoría de los funcionarios de primer nivel

Y esto es lo que pasa en nuestra tierra sólo en dos aspectos, seguridad y política, 7 muertes en un sólo día y los turistas lo saben y por eso brillan por su ausencia; Zacatecas es de los 5 estados con mayor incremento en inseguridad y la violencia. Un problema que inició con FE–CAL (BRAVO FELIPE) y que continuó con el mantenimiento empeñoso de las mismas políticas (BRAVO QUIQUE) Y que ya nos cuesta sólo en 2016 la ridícula cantidad de 3.7 BILLONES DE PESOS, lo que representa el 18% del producto interno bruto y ya no me pregunten lo que nos cuesta la corrupción. Pero el problema central de esto es que aun y cuando sacaron a los militares –ilegal y anticonstitucionalmente– a las calles y triplicaron el presupuesto para el combate a la inseguridad, el problema sólo se ha incrementado.

Y de la política, tanto estatal como federal, ya mejor ni hablamos.


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