ALBERTO CHIU NTRZACATECAS.COM
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A partir de este fin de semana, muchos zacatecanos y visitantes fuereños podrán disfrutar, en nuestra ciudad capital y en varias cabeceras municipales, de diversos atractivos culturales adicionales a los naturales, durante la temporada “vacacional” que tradicionalmente tenemos en Semana Santa y la semana de Pascua, según las celebraciones católicas.

Más allá de que se haya recortado el presupuesto para el Festival Cultural Zacatecas 2017, respecto a sus ediciones anteriores y, con ello, su duración, de cualquier forma habrá manera de disfrutar también de una serie de actividades artísticas y culturales para el deleite de propios y extraños, de eso no me queda duda.

Eso también me lleva a la reflexión acerca de cómo nos preparamos los zacatecanos, sobre todo aquellos que ofrecen servicios ya sea de comida o de hospedaje o de recorridos, para recibir a quienes nos visitan en estas fechas, y lamentablemente el balance no resulta tan halagüeño como uno quisiera.

Si una de las vocaciones naturales de Zacatecas es la turística, ya sea por sus riquezas naturales o por su herencia histórica o por su arquitectura, es increíble cómo en nuestra ciudad capital –o en las principales cabeceras que también gozan de estas características– no se han implementado acciones que nos lleven a tener un servicio de calidad mundial, por ejemplo, tan sólo en la atención bilingüe a los extranjeros.

Habiendo tantas y tan vastas experiencias sobre la preparación del capital humano para la atención de alto nivel, no es posible que a estas alturas parezca que en Zacatecas todavía estemos en la prehistoria –por decirle de algún modo– en materia de atención y servicio. Y si hay algo de lo que se puedan quejar los visitantes, es precisamente de eso, de la poca atención y el deficiente servicio.

Quizás desde la secretaría de Turismo, o de la de Economía de Zacatecas, podrían instaurarse más y mejores cursos de capacitación al personal de restaurantes, fondas, hoteles, moteles, hostales, tiendas de artesanías o de souvenirs, para aprender por lo menos nociones básicas del idioma inglés, o de historia y conocimiento de la ciudad para poder dar una orientación al turista.

Quizás también a quienes son servidores públicos se les podría capacitar para la mejor atención al turista en sus visitas, con conocimientos sobre museos, atractivos turísticos locales, eventos culturales, agendas de actividades alternativas… hay mucho con lo que los elementos de Tránsito del Estado, policías municipales y estatales, o funcionarios de mostrador en los módulos, podrían enriquecer la experiencia de visita de tanta gente que viene… pero no se ve.

Y es que aunque muchas veces las noticias sobre los hechos de inseguridad que, innegablemente ocurren en la entidad, logran “empañar” la experiencia de la visita a nuestras tierras, es sin duda la deficiente atención la que logra desenamorar a los visitantes, al grado de eliminar a Zacatecas de sus destinos próximos, o de sus recomendaciones a amigos y familiares.

Ojalá las autoridades estatales aprovechen este periodo “vacacional” para mejorar todas estas cosas y muchas más, para darle a Zacatecas el verdadero valor que tiene más allá de su historial violento. Ojalá el periodo de reflexión lo usen también para plantear nuevos rumbos en cuanto a políticas públicas de servicio eficiente, y en la iniciativa privada sirva para reevaluar cómo es que atienden a los locales y a los turistas.

Por lo pronto, también en esta columna aprovecharemos el tiempo para reflexionar sobre lo que escribimos y proponemos, sobre nuestro papel en la sociedad, sobre nuestra responsabilidad ante ustedes, amables lectores. Y sin más, les invito a que aquí volvamos a leernos el próximo 24 de abril, renovados en bríos y en propuestas. Que tengan unas buenas vacaciones.

 


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