EDUARDO VALENCIA / REFUGIO HERNÁNDEZ | NTRZACATECAS.COM
EDUARDO VALENCIA / REFUGIO HERNÁNDEZ | NTRZACATECAS.COM

NOCHISTLÁN DE MEJÍA. Fue una noche de terror. “Una noche de balacera horrible”. La peor que jamás vivieron.

Así detallaron los hechos habitantes de este Pueblo Mágico, que la noche del martes se convirtió en un lugar de guerra entre grupos del crimen organizado.

Cada uno de los pobladores vivió, a su manera, su propia historia de horror, ante el bombardeo de balas y granadas que no esperaban.

Coinciden en que eran alrededor de las 23:20 horas cuando comenzaron a escuchar algo que al inicio creían que era quema de juegos pirotécnicos, pero al pasar de los minutos la realidad los estremeció.

“Pasaron por las casas de muchos (ciudadanos)”; el ruido de armas de alto calibre los obligó a abandonar sus camas para tirarse al piso y evitar ser víctimas de una bala perdida.

“Pensamos que eran como cohetes, pero luego se empezaron a oír más fuerte y más cerca. Nunca nos imaginamos que serían disparos… y siguieron más cerca”, dijo un vecino de la ciudad.

Cuando todo fue más claro, entonces escucharon de todo: ráfagas de balas, granadas que generaron gran estruendo y, tras sus ventanas, a oscuras, pudieron ver camionetas repletas de gente, suponen, integrantes de los bandos en guerra.

“Primero se oían muy cerca, luego muy lejos. Estuvieron por todo el pueblo. La balacera duró como media hora”, aseguraron testigos, quienes, un día después de la “noche del diablo” recuerdan el pánico que los envolvió, al ver desfilar las camionetas blindadas por las calles, que al día siguiente fueron abandonadas tras los daños que generaron las balas, no obstante el blindaje.

Bar Vallarta
“Dicen que todo se generó en el prostíbulo Vallarta; todo comenzó ahí”. Del lugar, el encontronazo entre los comandos, de Jalisco, se dispersó por toda la ciudad y con éste, el pánico, la angustia y la incertidumbre ante algo que no esperaron vivir.

A esas horas las redes sociales dieron cuenta de lo sucedido. Los grupos en WhatsApp advertían los disparos en distintos puntos de la ciudad y alertaban precaución. Sin embargo, no faltaron quienes, desde las azoteas, se atrevieron a grabar video de lo sucedido. Igual clamaban oraciones para evitar que, en el trance, les tocara ser blanco de algún daño. “Por todo el pueblo se corretearon”.

Hablan de por lo menos 19 camionetas, aunque no se cuantifican las que llegaron de refuerzo; todas iban repletas de gente y al final se dispersaron hacia Yahualica y Teocaltiche, Jalisco.

A la mañana siguiente
Al amanecer del miércoles resultó el cuenteo de daños, por fortuna, sólo materiales.

Los vehículos de particulares que se quedan estacionados durante la noche en la calle resultaron con severas afectaciones. Vidrios rotos. Llantas ponchadas y con la carrocería aderezada de balas de bajo y grueso calibre.

Igual ocurrió con algunas viviendas, que resultaron con cristales rotos y agujeros de bala.

Los elementos de la Policía Municipal no pretendieron aparecer. Se resguardaron en la comandancia. “Hoy (ayer) ya se inundó de policías”, que no aparecieron durante la refriega.

Indefensión
Pánico e indefensión fue lo que vivieron, sufrieron, los habitantes de esta cabecera municipal, luego de que, por alrededor de dos horas, sujetos fuertemente armados se enfrascaron a balazos. “Nos sentimos solos, no hay autoridad”, el clamor.

Vecinos de la calle Rayón, ubicada a unos cuantos metros de la presidencia municipal, sufrieron y narraron las horas de terror.

Se tuvo que hacer el reporte a Lagos de Moreno, Jalisco, porque en Zacatecas dijeron que sólo recibían la llamada, pero “que no podían hacer nada”.

Sus vehículos y las fachadas de los inmuebles fueron mudos testigos de las ráfagas que soltaban las armas de grueso calibre de quienes gritaban el nombre del grupo al que pertenecían.

Las calles aledañas permanecían desoladas. En la Rayón, los vecinos ya supervisaban los daños ocasionados por la refriega.

Elementos de la Policía Estatal tomaban nota de los hechos y de los daños. La gente señalaba las huellas de las balas. Testigos de los hechos narraron a NTR Medios de Comunicación cómo “se nos iba la vida”, al ver pasar cinco camionetas con hombres armados.

“Inmediatamente nos tiramos al piso y pos’ a abrazar a los hijos”. “Allá, al final de la calle se agarraron, (frente al “bar” Vallarta) aquí ya nada es igual”. Ahora, los alrededores están sin luz, ya que las balas “tronaron el transformador”.

“En la esquina de la Rayón y Prolongación ya estaban como 15 cuerpos”, narró un testigo que salía de Nochistlán con toda su familia.

Los orificios de las balas estaban en barandales, vidrios, pero los estruendos y el miedo, en la mente y corazón de la gente. “Tamos asustados y sin comer, ta’ cabrón”.

Recordaron que no es la primera balacera, ya que “en enero de este año se agarraron en la colonia San Miguel, aquí abajito, pero estuvo peor aquí”, referían mientras mostraban sus carros “tronados” del motor.

Al gritar el nombre de los grupos, soltaban las ráfagas. “Ya nomás esperábamos lo peor: que se nos metieran a las casas… casi se nos salía el corazón”.

“Tengo niños chiquitos y rogaba a Dios que no me los fueran a matar”, exclamaba una angustiada madre, que terminó su comentario enjugándose las lágrimas.

La gente no se amilanaba en narrar sus penas: “En honor a la verdad, nos sentimos solos, la policía ni sus luces, el tiempo de los balazos se nos hizo una eternidad”.

Es de mencionarse que Nochistlán, ubicado al sur de Zacatecas, con una población de 27 mil 932 habitantes, cuenta con 36 policías municipales.

Así es que, ahora, los hijos de esta pintoresca tierra, que vio nacer a Tenamaztle, ilustre caxcán, precursor de los derechos humanos en el continente americano, sufren, tienen miedo porque, paradójicamente, les han lastimado los mismos.

“Tabamos bien apanicados”, soltó por ahí un morrillo.

 


Nuestros lectores comentan