NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
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Aguascalientes.-  Diego Silveti indultó un toro de gran calidad de la ganadería de Jaral de Peñas, Tío Julio de nombre.

Y aunque los indultos siempre serán polémicos, este toro tuvo muchas cualidades, nobleza, recorrido y bravura; además, por ello Silveti cuajó una faena llena de emoción, de nota alta con muletazos de mucha valía.

Silveti logró la emoción en los tendidos, poniendo a la afición de pie. Andrés Roca Rey cortó dos orejas tras una faena vibrante con el sello de su toreo, del que pone el cuerpo a flor de piel, por su raza y verdad con la que los pitones de los toros le rozan la taleguilla.

El diestro Arturo Saldívar tuvo una tarde en la que dimensionó su toreo, ya que dejó raza y pundonor en las dos faenas.

Saldívar, desde hace un año que salió a hombros por esta plaza, ha confirmado que no se deja ganar las palmas, saliendo con autenticidad desde el capote y en cada uno de los pasajes de sus faenas muleteriles. Las orejas no llegaron a la espuerta del hidrocálido porque no estuvo certero con la espada, pero Saldívar toreó con verdad, dejando el alma en el ruedo de la Monumental Aguascalientes.

Esta extraordinaria tarde llevó también como protagonistas a los toros de la ganadería de Jaral de Peñas. Toros de muy buen juego, uno de arrastre lento, dos de palmas en el arrastre y uno más de indulto, por lo que se convirtió en uno de los encierros más importantes que se han lidiado hasta el momento.

Arturo Saldívar fue quien abrió la tarde con el toro de nombre Sidrero, de 501 kilos, al que saludó con farol de rodillas, para después de pie torear con variedad para rematar con una revolera.

Brindó al respetable para estoico comenzar con pases por alto, sereno y firme con las zapatillas clavadas en la arena.

Una primera serie por el pitón derecho marcó la calidad con la que se empleó el toro; en esta serie un cambio de mano llevó a firmar a Saldívar trazos templados.

Molinete, para dar paso a otra serie de dos largos derechazos; aquí el toro se fue quedando, pero el diestro lo aguantó mucho y cuando toreó en redondo, el toro punteó y lo prendió sin consecuencias; así surgieron naturales de nota, de los que se plagan de verdad y sentimiento.

Saldívar se vacío, dejando la raza y pundonor, inventándose la faena y pasándose muy cerca al toro que tuvo peligro, por ello la afición le premió aplaudiéndolo de pie. Falló con la espada y saludó en el tercio.

El segundo del festejo, Cudillero, de 481 kilos, correspondió a Diego Silveti, quien mostró torería con el capote, teniendo variedad e inventiva, llegando con claridad de ideas y ánimo de triunfo a la faena de muleta que brindó a la afición.

En el centro del redondel, Silveti ligó dos péndulos con el sello de la casa, vaciando con el pase de pecho. El toro, con recorrido pero con poca fuerza, embistió por el pitón derecho en el engaño del guanajuatense. Se gustó al hilvanar el toreo por la diestra, llevando la muleta muy baja, después vino el cambio de mano y el toro comenzó a quedarse, protestando además en el encuentro, descompuesto y con la cara en alto.

De lo anterior que Silveti apostara por la senda derechista, sometiéndolo y obligando, de esa manera el toro se desplazaba más.

Errático con la espada de verdad terminó por dividir las opiniones.

El tercero fue el toro Bable, de 483 kilos, del hierro titular, tocando en turno al peruano Andrés Roca Rey, quien realizó un quite por saltilleras, poniendo la emoción en los tendidos.

Brindó su trasteo al ganadero Pepe Vaca, propietario del hierro de La Punta, iniciando después con pases por alto; cuajó los primeros muletazos por la diestra, mostrando así las cualidades que tuvo el astado.

Bajando la mano ayudó a que luciera la bravura del de Jaral de Peñas, que siguió embistiendo ahora por naturales; la muleta de nueva cuenta en la mano derecha para torear con largueza y profundidad, cinco muletazos y el cambio de mano por la espalda para rematar con el de pecho, con emoción, pues el torero logró proyectarse.

Toreó en redondo y puso a la gente con la emoción a flor de piel, con sus muslos en los pitones del toro, Roca Rey rompió los esquemas, muletazos por la espalda y la autenticidad de un torero que es toda verdad. Concluyó con las luquecinas para dar el cierre a una gran y vibrante actuación que coronó con estocada para cortar dos orejas.

El cuarto del festejo fue el toro Infiesto, de 482 kilos, segundo del lote de Arturo Saldívar, quien jugó los brazos por verónicas en el saludo capotero que remató con media.

Un quite que también llevó la emoción por delante por zapopinas que ejecutó Saldívar, quien se fue al centro del ruedo para dar dos cambiados por la espalda y una arruina dibujada, firmando así el prólogo de su actuación.

Otro toro potable, con recorrido, nobleza y bravura le correspondió a Saldívar, quien continuó ligando por la diestra, con pausa y solera para rematar con la capetillina.

Apareció el viento que comenzó a flamear la muleta del hidrocálido, quien así se sobrepuso para ligar tres derechazos más, probando también por el izquierdo donde el toro no tuvo recorrido, derrotando bruscamente y sin calidad por mostrar.

La faena fue a menos debido a que el toro se agarró al piso y no regaló ni un muletazos más a pesar del esfuerzo del torero, quien buscó secundar el triunfo que tuvo con su primero. Pesado con el acero, todo quedó en palmas.

Tío Julio, de 521 kilos, permitió a Diego Silveti firmar un variado saludó con el capote, pues combinó chicuelinas, gaoneras y tafalleras, rubricando con la revolera.

Tras la suerte de varas, Silveti se echó el capote a la espalda para recrear saltilleras ante la emotividad del toro, rematando con una brionesa.

En el comienzo de su trasteo muleteril lo prendió aparatosamente, y sin mirarse la ropa se puso de pie para continuar toreando quieto y firme.

Un toro con gran calidad y transmisión que humillaba y planeaba, qué manera de embestir del toro de Jaral de Peñas que se conjugó con la intención de Silveti, quien cuajó muletazos de gran dimensión, toreando con abandono y naturalidad por el izquierdo.

Por el lado derecho también lo llevó con temple y mando; series con hondura y dos dosantinas deletreadas.

El toro tuvo clase hasta el final, fue repetitivo y con una calidad extraordinaria, es por eso que los pañuelos se asomaron pidiendo el indulto, el cual fue concedido.

Silveti, quien cuando fue prendido sí fue herido, dio una vuelta al ruedo.

Cornada en la parte posterior del muslo de la pierna derecha de aproximadamente de 20 centímetros.

Después fue traslado a la enfermería donde fue estabilizado, para después ser trasladado a un hospital de la ciudad para ser intervenido, reportándose como estable.

Con el cierra plaza, Roca Rey tuvo el toro de menos juego, brusco y descompuesto, estando voluntarioso y muy por encima. Mató al primer viaje y tras ligera petición escuchó palmas.

almas.

Fotos: Abril Rábago


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