NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
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AGUASCALIENTES. Sergio Flores llegó a la Monumental Aguascalientes dispuesto a seguir con la racha de triunfos y con la intención de secundar lo realizado en la primera corrida del Serial Taurino de la Feria Nacional de San Marcos, cuando cortó una oreja y se llevó la Oreja de Oro.

Flores venía además de una gran faena a un toro de Julián Hamdan el pasado viernes en Monterrey, existiendo confianza en que los toros de este martes, de la misma procedencia ofrecieran buen juego.

Se quedaron por debajo los toros de la entrega y alcance que tuvo el tlaxcalteca, quien pudo haber cortado un trofeo a su primero, pero estuvo errático y con el segundo pudo cortar un valioso apéndice.

El mérito que tuvo Arturo Macías para partir plaza fue muy grande, pues el pasado lunes cayó herido al realizar labores de tienta en la ganadería de Manolo Espinosa, llevándose una cornada de dos trayectorias en el muslo derecho. Fue operado y este martes, dos horas antes de partir plaza, recibió el alta médica, demostrando que los toreros están hechos de otra madera; así, con un dolor físico opacado por la valentía de un guerrero de los ruedos, salió a dar el alma con su lote, regalando además un sobrero al que pudo cortarle la oreja.

Pablo Hermoso de Mendoza tuvo una actuación en la que alcanzó momentos de valía, brillando con el temple prodigioso que tiene con su espectacular cuadra.

Desde hace dos años, en la Monumental Aguascalientes, el caballista navarro no ha alcanzado el triunfo rotundo, y han sido las fallas con los rejones de muerte las que le han privado de cortar orejas y conquistar las salidas a hombros.

El primero de la tarde fue Tule, toro de los Encinos que pesó 482 kilos y que correspondió al rejoneador navarro Pablo Hermoso de Mendoza, quien colocó un rejón de castigo.

Hermoso buscó el lucimiento en las banderillas, toreando con temple, citando de frente para batirse a pitón contrario y dejando en buen sitio los palos.

Al toro le faltó transmisión, pero colaboró en las cabalgaduras de Pablo, quien lo toreó de costado, acompañando de la clase de Januca. El astado fue colaborador y tuvo fijeza, permitiéndole a Hermoso destacar con las banderillas cortas; colocó el rejón de muerte al segundo intento y fue aplaudido.

El segundo del festejo, Aprender a vivir, de 531 kilos, de Julián Hamdan, tocó en suerte al hidrocálido Arturo Macías, quien recibió con dos largas afaroladas de rodillas, y tras la suerte de varas realizó un quite por chicuelinas.

Su faena con la muleta la brindó a la afición presente en los tendidos del coso monumental, ligando una primera serie por el pitón derecho ante un toro que embestía a media altura y que además lo hacía de manera descompuesta.

El toro no tuvo clase, faltando además la transmisión, obligando al torero a tener la muleta firme; a base de insistencia lo llevó a romper por el derecho, pues ahí humilló en los vuelos del engaño, templando y mandando, todo de menos a más.

Fondo de nobleza tuvo el de Hamdan, que fue agradecido a la entrega del torero que luchó contracorriente, terminando por hacerse del toro, muy por encima, dejando claro que el Gallo de Aguascalientes llegó a dar la pelea; la estocada no fue efectiva y tuvo que hacer uso de la espada corta. Palmas tras aviso.

Por todo lo alto, de 488 kilos, fue el tercero del quinto festejo, tocando al tlaxcalteca Sergio Flores, quien toreó con suavidad por verónicas, combinando con una chicuelinas para rematar su saludó con el percal con una revolera.

Brindis sentido al respetable para comenzar a plantear el rumbo de su faena, con muletazos por la diestra buscando atemperar la brusca embestida del de Julián Hamdan, suavidad y calidad, buscando el reposo estuvo el triunfador de la Temporada Grande de la Plaza México, quien ligó más muletazos con lentitud por pitón derecho, vaciando una serie Importante con el martinete.

El astado tuvo movilidad pero muy poco fuerza y por ello Flores le ayudó, con mucho pulso, sin obligarle, y aunque toreó también por el izquierdo, el toro por aquí no tuvo la misma entrega, pero sí un sobrado mando por parte del torero.

Entrega por una serie más con la muleta en la diestra para apagar el trazo e impregnar de hondura y verdad con auténtica expresión. Manoletinas firmes, aguantando al toro para rematar con el pase de pecho, consumando así su buena actuación. Con este primer toro, la espada no fue aliada del tlaxcalteca, quien pinchó, perdiendo la oreja.

Roble, de 584 kilos, cuarto del festejo, fue el segundo del lote de Pablo Hermoso de Mendoza, ejemplar de poco lucimiento al que toreó con mucha verdad, dándose incluso la oportunidad de poner en suerte la espectacular Hermosina, de su creación.

Colocó dos banderillas batiéndose a pitón contrario; momentos de espectacularidad llegaron en las últimas banderillas, toreando por dentro montando a Nevado. Dejó en mala colocación el rejón de muerte y por ello se retiró en silencio.

Hoy y eterno, quinto del festejo para Arturo Macías, un toro soso y de poco recorrido y transmisión, al que el diestro le plantó cara sin conseguir mayor lucimiento, dejando esfuerzo y voluntad; pese a la insistencia, dejó muletazos asilados que no llegaron a romper.

En el ánimo de no irse de vacío, se arrimó y ligó muletazos de rodillas, ante el reconocimiento de la afición que le valoró su amplia disposición.

El arrimón llegó en las últimas series cuando acortó la distancia, citando muy de cerca al de Julián Hamdan, dejando todo en el ruedo. Pinchó y perdió la posibilidad de tocar pelo; escuchó palmas.

Con el sexto toro, Virtud del tiempo, de 526 kilos, segundo del lote, Flores toreó con mucha cadencia; con la muleta inició con doblones, para después comenzar a correr la mano con pulso y suavidad, ligando los primeros derechazos.

Correcto y entregado en la segunda serie por el mismo pitón donde el toro tuvo claridad, por el izquierdo también puso nombre y apellido a los  naturales templados que cuajó, teniendo mando por ambos lados.

El toro, que comenzó a frenarse y a ser tardo al embestir, obligó a Flores a replantear, estando en las cercanías, dando batalla y extrayendo hasta la última gota que tuvo el astado. Estoconazo para tras la petición cortar una oreja.

Macías regaló un sobrero de Julián Hamdan con el que se vació por completo con capote y muleta, toreando por zapopinas de rodillas y ligando el toreo con la muleta, dispuesto a darlo todo, pese al dolor que le acompañaba en el cuerpo.

Lejos de la calidad, queda la hombría de quién llevaba abierta la piel, pero salió a demostrar que busca y quiere ser un grande. Estocada caída y tendida que no fue suficiente para pasaportar al toro, usando la espada cortar para llevarse una oreja.

 

Fotos: Abril Rábago


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