Emilio
Emilio

Todavía se aprecia parte de las secuelas positivas del Festival Cultural que hace días concluyó. En los múltiples puentes de la capital estatal siguen las enormes publicidades en vinil que promocionan a los museos.

Cada impreso da cuenta de una obra que puede seducir a los que miran, porque indica que hay museos en la ciudad de Zacatecas y qué hay en cada uno. La publicidad, aunque es una imposición publicitaria de la autoridad, permite apreciar e incluso identificarse con la comunidad y lo que ofrecen sus instituciones culturales.

Qué bueno que dejaron la publicidad. Han cubierto en positivo las horrendas moles grises. Pero también provocan al desafío: cómo hacer que hagan clic con los espectadores y potenciales visitantes de los museos.

Ojalá y no retiren esa publicidad. Pero también ojalá que nos muestren que los museos no son situados como bodegones de viejas casas que alguna vez tuvieron un tío o abuela cultos.

Algo más

El pasado 7 de abril escribí, aquí en la columna, sobre el documental Paraíso Rojo (Director y guion Alberto Amador, 2017): “Es el testimonio de un grupo de personas que decidieron vivir y ejercer sus libertades, como ser ellos mismos según su decisión y estilo de vida. En poco menos de una hora, se cuentan las autobiografías de varios hombres (Israel, Javier…) que cruzaron lo culturalmente correcto en una comunidad rural de Zacatecas, la ciudad de Miguel Auza. El tránsito fue asumir públicamente que eran homosexuales y querían hacer “transformismo.

El documental no es una historia de víctimas o represión a ultranza, aunque sí hay relatos de ello. La dirección del documental optó por un rostro en positivo de la historia: cómo fue el proceso de visibilización de un grupo de personas y al salir cómo influyó para cambiar las formas de percepción y convivencia en la comunidad.”

Mi aprecio coincide en otras latitudes. El Festival de Diversidad Sexual en Cine y Vídeo seleccionó Paraíso Rojo para ser exhibido en la Ciudad de México. El festival es un evento que tiene 20 años de celebrarse y actualmente goza de prestigio por su calidad y promoción de trabajos artísticos como los que realiza Alberto Amador.

 

 

 


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