ALEJANDRA LÓPEZ, DANTE GODOY | NTRZACATECAS.COM
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Alta percepción de inseguridad, delincuencia y violencia, es el común denominador para los habitantes de las comunidades y colonias de Guadalupe y Fresnillo, debido a que las corporaciones policiacas sólo realizan rondines durante el día, pero durante la noche se nota su ausencia.

NTR Medios de Comunicación visitó las comunidades Tacoaleche, Zóquite, Santa Mónica, San Ramón, Martínez Domínguez, incluso San José de la Era, perteneciente a Vetagrande, así como las colonias Villa Fontana, Villas de San Fermín, Villas de Guadalupe, La Comarca y Las Quintas, sitios donde el tema principal en las conversaciones cotidianas de la gente, es la inseguridad que se vive en Guadalupe.

Alma Dávila Luévano, delegada municipal de Tacoaleche, denunció que desde hace cinco años la Comandancia Regional de Policía no funciona; además, consideró urgente contar con la presencia de elementos de seguridad para patrullar 10 comunidades de los alrededores.

“No sólo nos sentimos inseguros, sino que sentimos que puede pasar cualquier cosa”, lamentó.

Dijo que la presencia de la Dirección de Seguridad Pública se limita a una patrulla con dos elementos, que son insuficientes para brindar paz pública, a un aproximado de 30 mil habitantes de aquella región, por lo que la gente tiene desconfianza y no está cómoda de realizar sus actividades cotidianas como
antes.

Ricardo Gutiérrez Chávez, delegado municipal en La Era, informó que sólo cuentan con seis policías y, por la falta de presupuesto, no se pueden movilizar de manera inmediata ante una emergencia.

“Aquí nada más se llevan a los borrachos que se encuentran en las calles haciendo desmanes y hasta ahí, pero en el tema de robos no se meten. Con los vecinos platiqué varias veces, y lo que me dicen es que se sienten inseguros, la verdad”.

En Zóquite, la situación no es diferente de las demás, ya que los habitantes relataron que cuando ven movimientos de vehículos ajenos a la comunidad, o a personas no identificadas, optan por permanecer en sus casas y no salir. “No queremos salir de casa a veces por la delincuencia”, subrayó.

Durante el recorrido se observó que pocas personas transitan en las calles; en su mayoría mujeres y niños.

“A veces ya no queremos salir de noche para no exponer a los más pequeños y nosotros mismos. Queremos que la seguridad llegue acá urgentemente, pues únicamente vemos federales, pero esos luego se van”.

En la comunidad Santa Mónica la inseguridad se centra en torno a los negocios autoeléctricos y talleres
mecánicos, lugares que prefieren cerrar antes de las 18 horas por el temor a sufrir robos; “ya no sabemos de dónde vendrá el golpe y mejor cerramos”.

Otra de las comunidades visitadas fue San Ramón, donde los colonos no quisieron hablar por miedo a represalias de quienes se dedican a delinquir. Sólo se limitaron a decir que “todo está tranquilo”.

Sin embargo, una persona expresó “algunos problemas empezaron cuando se hizo el fraccionamiento La Coruña, pues llegó mucha gente de otras partes, y a quienes no conocemos, y comenzó la
delincuencia de nuevo”.

Versiones de los habitantes de Martínez Domínguez refieren que, como medida de seguridad, personal y familiar, ya no dejan salir a sus hijos a jugar con sus amigos por lapsos prolongados, “mejor los encerramos y que se entretengan con la televisión; también para que no caigan en cosas como la violencia”.

Grafitis en la mayoría de las viviendas, amenazas escritas en las paredes de las casas y nombres de pandillas se observaron durante el recorrido, mientras una patrulla de la Policía Estatal Preventiva (PEP) realizaba su rondín al mediodía, sólo con dos elementos.

Habitantes de Villa Fontana y Villas de San Fermín, por su parte, dijeron sentir “insuficiente seguridad”, dado que los rondines de las corporaciones policiacas son escasos, y únicamente tienen
presencia durante el día.

Explicaron que hay una línea marcada entre los dos fraccionamientos, puesto que en la primera, refirieron, viven policías ministeriales, “ellos sí se cuidan y no hay problema, pero en el otro
fraccionamiento se nota que no hay seguridad, pues no quieren llegar y nos olvidan”.

Respuestas similares fueron vertidas en Villas de Guadalupe, La Comarca y Las Quintas, donde el clamor principal fue la protección a los menores, ante lo que calificaron como olas de robos en
viviendas.

“Es mejor que nuestros hijos estén bajo vigilancia; ahí los ponemos a que vean la computadora, una serie o en Facebook y esas cosas”, dijeron padres de familia.
Consideraron cotidiano esperar las noticias de cada día para saber a quién mataron, robaron o saber qué negocio fue saqueado por los delincuentes. Fresnillo, en las mismas

El no transitar seguros por las calles, así como la afectación a la economía familiar, son las principales
consecuencias que delegados y presidentes de distintas colonias consideran ha ocasionado la violencia
que se vive en el lugar que habitan.

Los entrevistados de la zona urbana fueron los representantes de las colonias Azteca, Plutarco Elías Calles, Manuel M. Ponce, Emiliano Zapata, Francisco Villa y Esparza, que es donde se han registrado
los últimos hechos violentos y que se encuentran dentro de los polígonos de inseguridad.

“Toda la gente tiene miedo y los negocios se ven afectados. En lo que va del año seis o siete han cerrado por la inseguridad. Quienes tienen sus negocios los cierran más temprano”, afirmó J. Cruz Zedillo, presidente de Participación Social de la colonia Emiliano Zapata, habitada por 11 mil 500 personas.

María Luisa Montes Esparza, líder de la colonia Manuel M. Ponce, informó que derivado de los hechos violentos en este complejo habitacional, de nueva cuenta se considera como foco rojo de inseguridad.

Actualmente 800 familias habitan en este lugar y se pretende crear comités seccionales que contribuyan a la vigilancia de la colonia.

“Lo hemos platicado, además, ahora con el uso de la tecnología podríamos
tener mejores resultados, pues con un mensaje o un WhatsApp podemos avisarnos y actuar”.

El representante de los más de 4 mil habitantes de la colonia Plutarco Elías Calles, Jorge Zamarripa Herrera, dio a conocer que no sólo hechos de alto impacto, como homicidios, son los que los aquejan en la actualidad, sino también otros delitos como el asalto a mano armada. Las tiendas de abarrotes son las principales afectadas.

“A todas las familias nos afecta la violencia que vivimos actualmente en la zona norte porque no podemos salir a la calle confiados en que vamos a regresar con bien. La delincuencia en esta zona se ha incrementado. Si viene usted entre ocho y nueve de la noche ya están desiertas”, complementó.

Mario Martínez Rodríguez, presidente de Participación Social de la colonia Esparza, mencionó que desde hace dos meses existe un grupo de jóvenes que se junta en la plazuela de la colonia, situación que representa un problema; “agreden a los colonos; además, por semana tienen reporte de hasta cuatro
robos a casa-habitación”.

“Afortunadamente, la incidencia de homicidios ha bajado, pero la inseguridad en la colonia persiste.
Hemos estado platicando sobre crear grupos que se vayan rolando y cada dos o tres días sean vigilantes, organizarnos como vecinos para cuidarnos entre todos”, agregó.

A diferencia de la colonia Esparza, Felicitas Moreno Flores, presidente de la colonia Azteca, reveló que debido a los asesinatos y los hechos violentos de alto impacto en la zona, los delitos de robo y asalto se han “calmado”; sin embargo, la población, cuando comienza a oscurecer, prefiere no salir de sus hogares por temor.

Detalló que como vecinos decidieron cuidarse entre sí, ya que quienes habitan en una misma calle se comunican vía celular y cuando ven algo sospechoso se avisan.

En el caso de la zona rural, los delegados de las dos comunidades con mayor densidad poblacional en El Mineral, Rancho Grande y Río Florido, coincidieron en que actualmente el robo es el principal delito que los afecta, pues desde hace varios meses no registran hechos violentos de alta impacto.

José Lorenzo Villalobos Ordaz, delegado de Rancho Grande, manifestó que requieren que con mayor frecuencia las corporaciones de seguridad realicen rondines de vigilancia, ya que actualmente son esporádicos.

Por su parte, Julián Méndez Caldera, representante de los 4 mil habitantes de Río Florido, dio a conocer que debido al temor que existe, las personas no acceden fácilmente a conformar comités de vigilancia.

Dijo que actualmente sólo tres personas realizan recorridos de vigilancia, pero son insuficientes.


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