Emilio
Emilio

La exposición Interiores de Kyoto Ota (ex Templo de San Agustín) permite interrogar sobre nuestras sensaciones individuales y la comprensión del arte. Se puede porque sus esculturas permiten tocar-sentir, mirar-contemplar y quizá percibir los ecos que generan los movimientos y los ruidos de la creación de la obra y la vida misma.

En 2010, cuando asentó las precuelas de Interiores, escribió: “En mi escultura trato que la gente, al penetrar dentro de la escultura de madera, sienta lo importante que es el bosque para el ser humano, y con esto sienta también la necesidad de cuidar el bosque y su hábitat”.

Interiores es una provocación seductiva. Las obras son un medio para interrogar el espacio que uno –el espectador– habita (Uteruz); pero también se puede invertir: lo que uno percibe son “esculturas en donde la gente puede entrar, sentar, acostar o bien caminar dentro de ella, para sentir la atmósfera interior”. Las citas provienen de http://kiyotoota-escultor.blogspot.mx/

Algo más

Lo escribí varias veces: los planes para celebrar el primer Centenario de la Constitución de la República de 1917 no exhibían un panorama óptimo en Zacatecas. El Instituto Zacatecano de Cultura no hizo absolutamente nada, salvo aparecer en logo y fotografía. El gobierno del estado, tan como es, está a salto de mata por ignorancia, distancia ideológica y conflicto de intereses entre los posibles responsables, refiero a la presuntuosa Crónica gubernamental –que condujo una ceremonia donde se recibió un facsímil del texto constitucional– y el siempre trabajador Archivo del Estado –que hizo exposiciones y conferencias sin publicidad–.

Quien asumió un cierto protagonismo fue la Legislatura estatal. Los diputados impusieron comisión, programa y presupuesto. Millones y miles de pesos ya fueron gastados en conferencias y monedas conmemorativas.

Hoy día, los que aluden a la moneda y su nimia falta de ortografía, han ido esculcando el presupuesto, y señalan el error burilado.

Pero hay tantos datos de desorden, que este nada inédito acto de autoridad de mandar hacer la moneda y distribuirla, es una nimiedad que no señala el desorden general en una conmemoración; aunque sí da cuenta de cómo va la cultura política en la entidad.


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