MANUEL LEYVA | NTRZACATECAS.COM
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RÍO GRANDE. Los desechos del colector general de drenaje en el municipio seguirán vertiéndose en el cauce del río Aguanaval, debido a que no existen los recursos para rehabilitarlo.

Julio César Ramírez López, presidente municipal, informó que para la reparación de casi dos kilómetros y medio de tubería, se requieren cerca de 5 millones de pesos, recurso que no tiene el ayuntamiento, por lo que el problema de contaminación persistirá al menos un año más.
Debido a que los tubos son de concreto, y tienen cerca de 30 años en servicio, aunado a las condiciones de humedad, así como los gases que salen del drenaje, éste colapsó de manera inesperada, lo que causó una inundación que afectó a los habitantes de la cabecera en 2013.

El alcalde dijo que, por el momento, se realiza reparación ocasional para sustituir el concreto con tubería de polietileno, con el fin de que la obra tenga al menos una garantía de calidad y una duración de 30 años más.

“Aquí no tenemos recurso suficiente, pero ya tenemos el proyecto y estamos viendo si el gobernador Alejandro Tello nos apoya a través del Programa Peso a Peso. Pero si no quieren apoyarnos, tendremos que hacerlo con recurso propio, aunque nos tardemos un poquito más”, dijo Ramírez López.

Añadió que como parte de su compromiso ecológico con la municipalidad, solicitarán al cabildo riograndense la aprobación de un millón 713 mil pesos para comenzar con la reparación, “pero si tenemos la visita del gobernador, le pondremos en la mesa el tema, para que nos apoye y nos dé una solución”.

Reparaciones millonarias

El primer problema registrado en el colector general de aguas residuales de Río Grande, se registró en septiembre de 2013, luego de la inundación que afectó la zona en la que se encuentra.

El tubo presentó rupturas importantes, por lo que el Sistema Municipal de Agua Potable y Alcantarillado de Río Grande (Simaparg) reemplazó los tramos rotos y relocalizó la tubería debajo del malecón Ricardo Flores Magón.

Sin embargo, a mediados de 2015, de nueva cuenta se presentaron lluvias intensas que ocasionaron que 120 metros más se fracturaran.

El organismo operador del alcantarillado justificó la falla a causas naturales, “el banco de arena es pantanoso y con cualquier creciente deja expuesto el tubo, por lo que con cualquier movimiento se rompe”.

El entonces director del Simaparg, Roberto Martínez Ortiz, garantizó que los tubos instalados en esa ocasión, son “no biodegradables, por lo que van a durar más de 100 años”.

En octubre de 2015, Jaime Jiménez Almanza, jefe operativo del Simaparg, expuso que desde 2014 se repararon 200 metros lineales en la comunidad Loreto, en un tramo de 280 metros sobre el cauce del río, y 75 metros en el cruce con el arroyo El Sauz.

El entonces alcalde Constantino Castañeda culpó al sector materialista, que se dedica a la extracción de arena, de ocasionar la problemática, “pasan con sus camiones pesados por donde están los tubos y los quebran”.

Van contra “areneros”

Luis García Molina, titular del Simaparg, también culpó a los “areneros” de ocasionar los problemas. “Esos tubos no son resistentes y ellos pasan con sus camiones de miles de toneladas y los truenan”.

Precisó que luego de una reunión con los responsables de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), se advirtió que en Río Grande no existe concesión alguna para que sea extraída la arena del río Aguanaval, por lo que, quien practique esta tarea, incurre en un delito federal.

Dijo que el Simaparg cumplirá con la función de comisario ante esa situación; “es una práctica que tienen muy en común los materialistas, vienen, extraen y la venden como si les hubiera costado, están lucrando con nuestros recursos materiales y ya no lo vamos a permitir, porque aparte nos ponen en riesgo ante otras situaciones, como por ejemplo la ruptura de los tubos de drenaje”.

Imparable la contaminación

Desde hace cinco meses, vecinos de las localidades Lázaro Cárdenas, antes Las Palomas, y Loreto, de Río Grande, así como de Francisco R. Murguía, han visto cómo el contenido del drenaje público se derrama en el cauce del Aguanaval.

Ante las quejas, la gente consideró que el Instituto Municipal de Ecología se “desentendió” de la problemática que genera que el colector principal de aguas negras esté dañado y contamine el río.

Explicaron que aunque el clima es de fresco a frío, por las tardes, del río se desprenden olores fétidos, más desagradables al mediodía.

También aseguraron que es un riesgo de salud para los niños que, por su naturaleza inocente, acuden a jugar a la orilla del río, y ya padecen enfermedades en la piel.

Sergio Córdova Almanza, director del Instituto Municipal de Ecología, expuso que “las aguas residuales no es un asunto competente de ecología y medio ambiente, pero es una problemática que estamos atendiendo”.

Además, aseguró que el Simaparg ya solucionó el conflicto.

El colector recibe todas las aguas negras de la cabecera municipal, así como de las comunidades Loreto, Las Palomas, La Luz, Ignacio Allende, Vicente Guerrero, Ignacio López Rayón, Tierra Blanca y Los Conde, es decir, de al menos 50 mil habitantes.

En riesgo, producción de alimentos

Campesinos de los municipios que se benefician por el cruce del río Aguanaval son los más perjudicados, debido a que los productos sembrados son regados con los sistemas instalados sobre el cauce del río.

Por ello se dijeron temerosos de “que las aguas negras sean regresadas como alimentos” y, con ello, se desencadene una problemática de salud.

“Sabemos que es agua contaminada, pero eso es lo que nos mandan y entre más contaminada llegue, más contaminada estará la cosecha que venderemos. Hay que entender eso. Nosotros no sabemos si el día de mañana nos van a aventar un gas que nos fumigue como moscos, por eso queremos que limpien el río”, dijo Antonio Hernández, uno de los agricultores del municipio de Nieves.

 


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