ALBERTO CHIU | NTRZACATECAS.COM
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Quién sabe si se pretendiera mostrar como una mini-panacea que vendrá a intentar resolver los problemas más significativos que tiene la capital del estado, pero ayer con bombo y platillo se presentó, en el patio central de la Casa Municipal de Cultura, el “Plan de Desarrollo Municipal 2017-2018”, que, según explicaron los expositores, “está basado en cinco ejes y dos transversales”, cualquier cosa que eso signifique para los capitalinos que le entienden a esos temas.

Por principio de cuentas, llama la atención que se abandone así nomás el otro plan de desarrollo municipal que había presentado la reciente administración temporal del Concejo Municipal, que fue encabezado por Catarino Martínez Díaz, y quién sabe cuánto de aquel plan se haya dejado o rescatado para el presentado ayer. Como quiera que sea, llama la atención.

Pero quizás lo más llamativo –y por demás curioso– del evento, fue la prominente figura del investigador y docente universitario Rodolfo El Güero García Zamora, presentado además como presidente de la Red de Organizaciones Ciudadanas en Defensa del Centro Histórico de Zacatecas, y colaborador especialísimo del ayuntamiento actual en estos asuntos. ¿Qué no lo habíamos visto en posturas de oposición?

Curioso también que tuviera que compartir el presídium con el hoy diputado y ex alcalde de Zacatecas, Carlos Peña Badillo, a quien alguna vez calificó de “cerrado” por no atender las exigencias del grupo que comanda, y que “defendió” el mercado González Ortega en contra del proyecto que se pretendía hacer ahí para convertirlo en un espacio con otros giros de negocio, proyecto impulsado por una empresa cervecera… y el gobierno, claro. También le llamó “pillo” en otra ocasión, y le acusó de haber dejado quebrado al municipio, sin posibilidades de desarrollo.

Curioso que, en su momento, García Zamora vociferó álgidamente en contra de Miguel Alonso Reyes y de su gobierno (el “Cártel de los Alonso”, le llamó), por la deuda de 12 mil millones de pesos en que dejó al estado.

Lo hizo incluso en contra del actual gobernador Alejandro Tello Cristerna, y acusó de “criminal” su posición, cuando éste detuvo aquella declaratoria que pretendía nombrar la zona del semidesierto zacatecano como Área Natural Protegida, “para favorecer a las compañías mineras”. Dijo que ese acto demostraba la incompetencia e ignorancia de su gobierno porque no entendían que en casi 500 años de minería, poco han dejado en el combate a la pobreza y la marginación.

Y también en su momento se le fue encima a la propia alcaldesa Judit Guerrero López, cuando tras ganar la elección que hoy le tiene a la cabeza del ayuntamiento capitalino, dijo que ella llegaba “sin legitimidad”, y a la vez la señaló como cómplice del “Partido de la Corrupción Institucional”, como tuvo a bien calificar al PRI.

Curiosamente, ahora todo ha cambiado. Paulatinamente, le escuchamos a García Zamora soltar declaraciones a los medios de comunicación en el sentido de que no todo en el PRI era corrupción y basura, que Judit Guerrero era de lo poco salvable del partido, la llamó “priísta progresista”, y la ha venido llenando de flores por la apertura de su gobierno.

Por todas esas curiosidades, uno trata de pensar en aquel adagio de la sabiduría popular que dice que “es de sabios cambiar de opinión”… aunque siempre surgen las dudas: ¿qué pasó para que cambiara de opinión?, ¿qué lo convenció no sólo de modificar su pensamiento, sino trasladarse al extremo diametralmente opuesto y colaborar directa y denodadamente con ella… y con su gobierno explícitamente priísta?, ¿cómo convenció Judit Guerrero al universitario?

Ante éstas (y muchas otras interrogantes), hay quienes responden con otro adagio: poderoso caballero es Don Dinero. Ojalá pronto las dudas se disipen, no sólo sobre su participación, sino sobre las reales posibilidades de que un plan como el presentado, con alcance de apenas un año, tenga resultados tangibles en un municipio que ni tiene recursos, sino que los debe; que es uno de los más violentos del estado; y cuyas expectativas de desarrollo son ínfimas, mientras las carencias en infraestructura social y básica son apabullantes. Son muchas dudas.

 


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