Emilio
Emilio

Mañana, martes 16, se cumple el primer centenario del nacimiento de Juan Rulfo. Él, coincido con usted, es autor de una obra breve –apenas dos libros y algo más-. También armonizo con la calificación que hace usted a tal obra: es inmensa. Los relatos rulfianos nos indican ruidos, personajes enjutos, tierra suelta, lluvias, horizontes sin fin, pobreza, desolación, rumores y viento.

Soy de los que leyó El llano en llamas en los estudios de la Preparatoria. El libro era de una colección del Fondo de Cultura Económica. Y lo seguí leyendo en la Universidad y vuelvo en las ocasiones que me señalan secuencias e interpretaciones que me atraen.

En la Universidad leí Pedro Páramo. Quedé atolondrado. La mítica estructura me hizo volver una y otra vez. Hice un cuaderno para volver lineal la narración. Conforme iba y venía, coincidió que vi la película donde actuaba el todavía actor John Gavin –luego fue embajador estadounidense en México-. La película no me gustó, aunque me permitió comprender la inusitada estructura narrativa: hablar entre muertos y atraer recuerdos…

Susana, Miguel, Eduviges, Juan, Doloritas… cada uno de ellos me suenan a residentes de cementerio y viejas fotografías guardadas en los cajones que nunca pueden tirarse, porque allí se guarda la memoria.

Como usted, conozco extranjeros que repiten pasajes de los cuentos y la novela. Lo hacen con entusiasmo de descubrir un México o una realidad quizá no tan ausente.

En fin. Ya me sume al ruido de la rememoración sobre Rulfo.

Algo más

El próximo jueves, mayo 18, es el Día Internacional de los Museos. Por supuesto, ya hay programa y circula. Los actos están desde ayer: se permitió el ingreso gratis a los museos de la ciudad de Zacatecas. Además, hoy, el jueves y viernes se realizarán conciertos y recitales. Hoy estarán sopranos, el jueves violines y el viernes “música a través de los tiempos”. Lo musical estará en el auditorio del magno Museo Manuel Felguérez, cuyo nombre es Juan García de Oteyza.

Está bien celebrar a los museos con conciertos. Y hacerlo a la hora que los espacios están cerrados y ajenos a los visitantes, espectadores, turistas y potenciales públicos. Esperemos que en los años por venir los museos sean celebrados por su contenido, obra y omisión. Y lo más: sean considerados los espacios que contienen las representaciones artísticas de épocas y hombres diversos. Pero mientras, vayamos a lo que pueden coordinar las autoridades culturales: los conciertos.


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