DANTE GODOY | NTRZACATECAS.COM
DANTE GODOY | NTRZACATECAS.COM

Zacatecas.- Con la devoción por brindarle una gran fiesta a San Pascual Bailón, por los favores y bendiciones recibidas, la familia Rosales Frausto, como desde hace 28 años, brindó una reliquia con delicioso mole de olla, arroz, frijoles y asado de boda para más de 3 mil 500 personas.

Además, la familia, como gesto de agradecimiento, envía comida al hospital para los más necesitados, así como a los asilos de ancianos y a los desprotegidos que no tienen un techo donde dormir.

Destacaron que hacer la reliquia cuesta aproximadamente 50 mil pesos, “debemos comprar los ingredientes, algunas otras personas vienen y nos traen verduras, chiles guajillo, ajos y cominos, nos toca en años anteriores absorber el costo, pero lo hacemos con gusto por nuestro San Pascual Bailón”.

“Como dice la Biblia: dale de beber al sediento y de comer al hambriento”, expresó Carlos García Arellano, quien coordinó la preparación de cerca de 95 kilos de comida.

San Pascual Bailón de niño fue pastor y tomó un enorme amor por la eucaristía, luego se hizo franciscano.

Fue inspirado, amable y alegre; estando la ciudad de Puebla, su devoción era muy grande entre las cocineras y cuenta la leyenda que las monjas que crearon el chile en nogada se encomendaron a San Pascual Bailón e inspiradas por él crearon el famoso platillo.

Entre olores de laurel, tomillo y comino para sazonar la reliquia, entraban y salían personas presurosas del domicilio ubicado en el callejón de Aldama, en el Centro Histórico, unos con ollas, otros con un manojo de condimentos y algunos curiosos que preguntaban: “¿Ya mero sale la reliquia? Es que ya aprieta el hambre”.

La celebración que se realiza desde hace 120 años para el patrono de los Congresos Eucarísticos y Asociaciones Eucarísticas, tiene contrastes del Zacatecas antiguo mezclado con la modernidad.

A las 14 horas, la fila aumentaba con más feligreses que, con tupper en mano —de todos los tamaños, que hasta algunos exagerando hasta de a tres recipientes llevaban —, estaban pasando “las de Caín”, por el sol que les bañaba la cara de lleno.

Sin embargo, no perdían la esperanza de poder llenar sus vasijas con el vaporoso y consistente mole que preparaban los Rosales Frausto, y que parecía enamorar a la distancia, pues a los vecinos sacaba de sus casas por el aroma y se gritaban “amá ya voy pa’ la reliquia, acaba de empezar a chillar el cazo” y le respondía la voz de una señora “¡Llévate la olla grande que está dentro del horno de la estufa!”

Los orgullosos preparadores de la reliquia también contaron que a eso de las 20 horas —luego de que todos llenaran la panza—, sacarían los 30 kilogramos de nieve artesanal, “es de la que se hace a mano y dando vueltas en una barrica de madera”.

“¡A ver, corriendo muchachos, la vasija está bien caliente, háganse para un lado!”, gritaban los ayudantes de cocina que cargaban desde la planta alta de los Rosales Frausto las ollas calientes de la sopa de arroz que servirían más tarde a la concurrencia.

Mientras los papás y las abuelas se impacientaban porque no salía la reliquia —esperando a que fuera anunciada con cantos angelicales y santorales—, los niños jugaban entorno al tabernáculo donde ahí permanecía vigía la estatuilla de San Pascual Bailón.

Al fondo de la calle, apenas unos puestos comenzaban a instalarse para la vendimia nocturna, cuando se oficiará la misa de las 20 horas, aprovechando la devoción al santo para sacar ganancia de ello.


Nuestros lectores comentan

Deja un comentario