NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
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MADRID. José Garrido dio un golpe de atención en la séptima corrida de abono de la Feria de San Isidro. Actuación convincente y llena de determinación firmó el torero de Badajoz, quien sigue demostrando que su nombre en las ferias de las plazas más importantes de España no es obra de la casualidad.

Si bien faltó el corte de orejas, Garrido es un torero de raza que no necesita demostrar más; los trofeos no llegaron porque tampoco tuvo un toro a modo.

En estos dos paseíllos en el presente ciclo isidril, su nombre ha sobresalido, estando muy por encima del juego de sus toros, por lo que dejó a la afición con ganas de volverle a ver.

Uno de los toros más importantes de estos primeros siete festejos fue el que se lidió en cuarto lugar, Hortelano, toro castaño que tuvo nobleza y calidad, faltando una mano rotunda que lo llevara a más, pues David Fandila El Fandi regaló muletazos de buena manufactura, por momentos muy templados, pero sin llegar a romper, por lo que el de Fuente Ymbro terminó por irse con muchos pases.

La petición para la oreja, ya que dejó una buena estocada, fue mayoritaria, pero al final el presidente del festejo, Javier Cano, determinó no conceder el trofeo, quedando el premio en una salida al tercio.

El segundo espada fue el extremeño Miguel Ángel Perera, quien costeó con el lote más complicado, estando esforzado pero sin dar más; muy a su aire estuvo el torero, quien no terminó por convencer al público madrileño que por momentos le apretó fuerte.

Dos silencios sepulcrales fueron los que lo acompañaron al final de cada una de sus actuaciones. En general, los toros de Fuente Ymbro estuvieron bien presentados, faltos de clase y raza, destacando el buen toro de El Fandi.

Mestizo, toro negro bragado de 530 kilos, fue el primero de la tarde para David Fandila El Fandi, quien saludó con larga cambiada de rodillas para de pie después torear a la verónica, jugando bien los brazos y rematando con una media.

Quite por chicuelinas y tafalleras de El Fandi, y después un quite por chicuelinas de Perera.

El Fandi, fiel a su estilo, cumplió con espectacularidad en el segundo tercio, dejando ver su solvencia y facultades, colocando dos buenos pares, mientras que el tercero fue desigual, por lo que el torero solicitó colocar un cuarto par que no autorizó el presidente del festejo.

Brindó su faena al rey emérito Juan Carlos, quien acudió por segunda vez a los festejos taurinos de San Isidro.

El torero enfrentó un toro descompuesto en sus embestidas, que mostró también su sosería, y al que trató de someter por el pitón izquierdo y a pitón contrario se quedaba corto.

Imposible fue el lucimiento del torero, que abrevió, dejando pinchazo para ser silenciado.

El segundo fue el que llevó por nombre Soplón, toro castaño de Fuente Ymbro que pesó 520 kilos, con el que Perera estuvo breve con el capote.

Brindó su actuación al rey emérito Juan Carlos; Perera estuvo correcto en el inicio de la faena, trazando muletazos por la diestra; continuando por ese lado, cuajó dos series que no terminaron de romper debido a lo poco que tenía el toro, que terminaba con la cara arriba.

Por el izquierdo, el toro deslucido y sin transmisión, pero el torero, con técnica y oficio, trató de encontrar el punto de equilibrio en una faena que no fue fácil; correcto y firme con trazos de poder por el izquierdo, que fue donde más ofreció un poco más el de Fuente Ymbro; bajonazo de Perera en la suerte suprema para ser silenciado.

Tremendo, burel negro listón de 553 kilos, fue el tercero de la tarde para José Garrido, quien brindó también al rey emérito Juan Carlos.

Garrido apostó y lo citó de largo, iniciando con pases por alto, marcando distancia y tiempo para llevarlo con el engaño en la diestra; correcto en todo momento, muy asentado y alargando.

El de Fuente Ymbro terminó por ofrecer un buen fondo y se empleó por el izquierdo, Garrido muy bien, alargando el trazo y templando al natural, aguantando, muy, pero muy por encima.

El de Badajoz siempre de frente con valor y determinación para demostrar que quiere y puede.

Bernardinas al final muy ajustadas, pasándose al toro muy cerca. Antes de tirarse a matar sonó un aviso, y al ejecutar la suerte suprema falló, saludando sólo en el tercio.

Horletano, castaño de 551 kilos, salió de la puerta de toriles como cuarto del festejo, siendo el segundo del lote de David Fandila El Fandi, quien de nueva cuenta tomó las banderillas, colocando dos buenos pares, y sin más, tomó dos pares más para llevar la contra y colocar los cuatro pares que se le habían negado en el primer toro, sobresaliendo con el tercero que fue al violín.

Brindó al respetable y citó de rodillas para torear en redondo, muy templado, sorprendiendo y provocando la primera ovación.

El toro desde el inicio demostró movilidad y nobleza, cuajando con buen trazo las primeras series por la derecha.

El de Fuente Ymbro tuvo fijeza, entre otras cualidades, y fue extraordinario por el pitón izquierdo; la faena fue transcurriendo y El Fandi no rompió, toreándolo ya muy por fuera y cayendo así la faena que terminó con pases de rodillas.

Mató al primer viaje y hubo petición, el presidente no concedió la oreja y el granadino recogió la ovación en el tercio.

Valdivia, astado negro de 544 kilos, quinto de la tarde y segundo del lote de Miguel Ángel Perera, fue difícil porque el toro se agarró al piso, siendo sus embestidas con brusquedad, muy descompuesto, robando Perera muletazos con esfuerzo. Mató al primer viaje y fue silenciado.

Cerró plaza el toro Hurón, negro listón de 577 kilos, el cual demostró movilidad pero careció de ritmo, Garrido lo intento y cumplió alargando la faena; muletazos en los que destacó más la voluntad y actitud puestas que el lucimiento.

Errático con la espada, fue silenciado y escuchó un aviso.

FOTOS: MANOLO BRIONES


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