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WASHINGTON, EU .- El Presidente estadounidense, Donald Trump, refrendó su confianza en su yerno Jared Kushner tras una serie de informes que revelaron que, el también asesor principal de la Casa Blanca, trató de establecer un canal secreto de con Rusia.

«Jared está haciendo un gran trabajo para el país. Tengo total confianza en él», afirmó Trump en un comunicado enviado a The New York Times.

«Es respetado por prácticamente todo el mundo y trabaja en programas que salvarán a nuestro país miles de millones de dólares. Además de eso, y quizá lo más importante, es una muy buena persona», indicó el Mandatario.

NBC News informó la semana pasada que Kushner está bajo el escrutinio del FBI en su pesquisa sobre posibles contactos entre la campaña de Trump y Rusia.

El yerno del Presidente estadounidense habría hablado con un alto funcionario ruso a inicios de diciembre en la Trump Tower sobre el establecimiento de una línea secreta de comunicaciones entre el equipo de transición de Trump y Moscú.

Según informes, Kushner preguntó sobre el uso de las instalaciones diplomáticas rusas para dicho canal, pues así evitarían la vigilancia estadounidense.

Las críticas a Kushner no se han hecho esperar, y el Comité Nacional Demócrata ya pidió que el yerno del Presidente sea despedido.

El ex director de la CIA John McLaughlan aseguró que sería considerado espionaje si un oficial de inteligencia intentara lo que hizo Kushner.

La declaración de Trump al Times se produce luego de que funcionarios de la Casa Blanca se negaran a comentar sobre los reportes de Kushner durante una rueda de prensa el sábado.

Pero al interior de la Casa Blanca no parece haber tanta tranquilidad sobre los reportes de la prensa.

De acuerdo con el diario El País, Trump sopesa contratar a un equipo especializado de abogados y de comunicación que se centre en gestionar las revelaciones de la investigación sobre los lazos de su entorno con Rusia.

Las pesquisas del FBI crecen como amenaza para Trump, porque llegan a su núcleo político y ahora familiar.

Trump volvió la noche del sábado a Washington tras nueve días en el extranjero, y comprobó que con él fuera, las aguas no se han calmado en la capital estadounidense.

Su cuarto mes como Presidente sigue condicionado por la alargada sombra del Kremlin.

El republicano se fue al extranjero acechado por el inesperado nombramiento, sin su beneplácito, de un fiscal especial, el ex director del FBI Robert Mueller.

Lidera las indagatorias sobre si hubo coordinación entre el entorno del republicano y el ciberataque de Moscú contra el Partido Demócrata durante la campaña electoral y que buscaba ayudar a Trump a ganar las presidenciales.

A su regreso a Estados Unidos, el debate sólo ha arreciado tras las revelaciones sobre Kushner.

Jared Kushner, marido de Ivanka Trump y con una enorme influencia en el Gobierno, no ha hablado de la investigación del FBI que le afecta.

En medio de la crisis, Trump prepara el diseño del cortafuegos que aísle a su Administración del desgaste constante del reguero de informaciones relacionadas con la trama rusa.

La Casa Blanca no ha hecho ningún anuncio oficial, pero la prensa estadounidense da por hecho que Mark Kasowitz, el abogado personal de Trump desde hace tiempo, ha sido contratado para formar un equipo legal que asesore al Mandatario ante la investigación del fiscal especial.

En paralelo, Trump sopesa hacer cambios en su equipo de comunicación. Estudia crear un grupo de crisis que se centre sólo en la gestión de las novedades de la investigación sobre los vínculos con Rusia.

Los portavoces actuales perderían presencia pública, y el Presidente aumentaría sus apariciones para cortejar a su base fiel de votantes y tratar de centrar el debate en su agenda política.


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