NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
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MADRID. No era un día cualquiera, en el aire se respiraba la nostalgia y en la piel se sentía el dolor.

La noticia aún estrujaba, los oídos se negaban a escucharla, y los labios a repetirla: ¡ha muerto un torero!

Es la noticia que acaparó las principales portadas de los diarios, algunos encarnizados con el dolor, otros, sensibles ante la pérdida de Iván Fandiño.

El toreo está de luto y Madrid lo resiente. Este domingo en Las Ventas no sonó el España Cañi, pues tres toreros hicieron el paseíllo con el ánimo quebrantado, en sus rostros se reflejaba el dolor de haber perdido un compañero de profesión, y en su espíritu estaba el sufrimiento por un ser humano que dejó la vida en el ruedo a cambio de la gloria de la vida eterna.

Un minuto de silencio como tributo al guerrero que en el coso venteño siempre dio la batalla, que supo vencer y vencerse ante las adversidades, tocando el cielo de Madrid con sus manos cuando abrió la Puerta Grande en 2014.

Ese minuto de silencio fue eterno, tormentoso, lleno de vacío y al mismo tiempo plagado de una profunda sinceridad. Sonaron las notadas estrujantes del paso doble La gracia de Dios, para cerrar un homenaje al hoy eterno Iván Fandiño.

La tarde no fue fácil, pero tres toreros estaban dispuestos a homenajear y recordar las enseñanzas que en vida dejó como torero y como persona Iván Fandiño.

Ángel Jiménez, Ángel Sánchez y Jesús Enrique Colombo conformaron la tercia de la Novillada de Triunfadores.

“Tiempo al tiempo” dijo muchas de las veces Fandiño ante las injusticias propias de esta profesión, y ayer fue Colombo quien pudo disfrutar del triunfo que se le había robado aquélla tarde de su presentación en San Isidro.

Una oreja para el venezolano que se ratificó ante la afición madrileña; gracias a su clase y valor, se convirtió en el triunfador.

Con el tercero de la tarde, de nombre Iluminado, un toro serio de 497 kilos, Jesús Enrique Colombo toreó bien con el capote, con actitud se recreó en el lance natural por excelencia y remató soltando la punta del capote.

Colombo se fue por las banderillas con seguridad para colocar tres buenos pares que desgranaron la ovación en el tendido.

Un brindis sentido hasta el cielo para dejar la montera en el ruedo con los machos hacia arriba.

Que pena que el toro no tuviera nada, y que lo poco lo ofreciera en capote y banderillas, pues en la muleta se aplomó; deslucido para no caminar.

Paso breve del torero que se fue por la espada con prontitud para ser silenciado.

Con el sexto de la tarde, del hierro de El Cortijillo, de nombre Rompelindes, de 515 kilos de peso, Jesús Enrique Colombo superó las adversidades, pues desde salida el toro hizo cosas de manso, rajándose con el capote, aún así, el venezolano no se dejó y una vez más apostó por darlo todo con las banderillas.

La faena fue de menos a más, en gran parte, por la determinación y firmeza puestas por el torero; lo llevó templado y con mando, series de mucho calado, cuajando naturales de mucho oficio y calidad, llegando a un gran punto cuando el toro dio lo que tuvo en la cercanía de las tablas.

Muy por encima de lo que ofreció el novillo estuvo el venezolano, quien esta vez sí pudo cortar una oreja, coronando con una gran estocada su entonada y esforzada labor.

 

Ángel Jiménez
Amante, del hierro de José Luis Marca, novillo jabonero sucio de 513 kilos, abrió el festejo, tocando en suerte al joven Ángel Jiménez, quien también en el brindis recordó a Iván Fandiño para después iniciar su trasteo con la muleta.

Con doblones, llevando al novillo muy de largo, se fue desarrollando la faena, en la que con fundamento instrumentó buenos muletazos por el derecho.

Series templadas también por el izquierdo, naturales buenos con transmisión y profundidad; en el último tramo de la faena poco se pudo decir.

Ayudados por alto en una estampa de torero antiguo para después matar al primer viaje, escuchando un aviso y recogiendo la ovación del respetable en el tercio.

Su segundo, Aguaclara l, de 459 kilos, fue un novillo que de salida no quiso enterarse de los capotes, saliendo abanto y además doliéndose en varas y banderillas.

En la muleta el comportamiento fue totalmente distinto, rompiendo a bueno, y por ello Jiménez sacó ese fondo de nobleza y lo aprovechó por ambos lados. El novillo embestía con calidad y humillaba en la muleta; tardó el torero en sacarle lo bueno que tenía, pero cuando lo hizo dejó series de mucho mando. Mató al segundo viaje y aún así la afición le pidió que saludara en el tercio.

 

Ángel Sánchez
Aguaclara II, fue el segundo de la tarde y primero del lote de Ángel Sánchez, quien estuvo breve con el capote.

Buen comienzo tuvo con la muleta al probar al toro por el pitón derecho; correcto estuvo por naturales, dejando buenas sensaciones.

El novillo tuvo mucho más, porque además una de sus virtudes fue la fijeza y la claridad con la que embestía, pero llegó un momento donde la colocación y el sitio en la que estuvo el novillero no era la correcta, y ante ello la afición protestó. Certero con la espada escuchó palmas.

Mejores sensaciones dejó Sánchez con el quinto del festejo, Musiquero, de 489 kilos, de El Cortijillo, que contrario a lo que fue su primero tuvo mucho menos clase y recorrido, sin embargo, terminó por imponerse, estando con mucha claridad y por encima de lo que tenía este soso.

Los muletazos que pegó tuvieron mucha valía, por lo que le costó hacerse del novillo. Dejó pinceladas de calidad y aunque se tuvo una ligera petición de oreja, fue ovacionado.

 

 


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