Tomás Mojarro
Tomás Mojarro

Y de repente, al conjuro de las sotanas y el repicar de campanas, retoña la virulencia del prejuicio y el anatema, del dogma y la intolerancia. Las hogueras se encienden, y a las llamas los réprobos. Muerte al homosexual. Aberrante.

El siguiente es el testimonio que hace un año me hizo llegar Laura Victoria sobre la situación del homosexual en México. Su actualidad, hoy mismo, evidente. Júzguenlo ustedes.

Y ahora sí, mis valedores. Ahora creo en la seráfica hermandad del Corán y la Biblia, que es decir entre el Islam y la Iglesia católica. Ahora percibo que no existe diferencia mayor entre la homofobia, el dogmatismo, la intolerancia y la carencia de amor al prójimo entre seguidores de las dos religiones. Existe, sí, diferencias de métodos a la hora de castigar a los réprobos. Con el Corán como mandato directo de Alá, los jueces se van al cuerpo de aquel hereje y contra él ejercen el linchamiento, y a pedradas masacran al pecador. Los obispos eligen un método más sutil: linchar al maldito de Dios mancillando su dignidad y su fama pública, y venga el linchamiento moral de la excomunión mientras viva, para asegurarse de que a la hora de la muerte el réprobo habrá de hundirse directamente en el fuego eterno, y que al llegar a la puerta del averno abandonen toda esperanza, como Dante consigna en el canto tercero de la Divina Comedia. Per secula seculorum. Aberrante.

Bisexual, transexual, transgénero. Yo, que me honro con la amistad de Laura Victoria, enérgica defensora de todos los derechos humanos de todos, le pedí hace unos meses que ella, testigo y víctima de situación tan atroz, formulase para nosotros un estudio acerca del tema que conoce a fondo, y aquí su análisis:

En junio de 2013 se realizó la primera Encuesta sobre Discriminación de la Ciudad de México que recogió opiniones sobre la experiencia y percepción del capitalino acerca del fenómeno discriminatorio. “Ahí se mostró que la tercera causa más común por la que se discrimina es la preferencia y/u orientación sexual diferente de la heterosexual”. Machismo trágico.

La población lésbico, gay, bisexual, transexual, travesti, transgénero e intersexual, (LGBTTTI) se considera un grupo en situación de vulnerabilidad por enfrentar distintas formas de exclusión, discriminación y negación de acceso pleno a sus derechos fundamentales. Estas conductas antisociales se deben principalmente a la difusión y aceptación normalizada de prejuicios acerca de la diversidad sexual, que se traducen en diferentes formas de violencia discriminatoria en ámbitos sociales, culturales, religiosos, laborales, legales y políticos.

La ausencia de criterios metodológicos para acceder a datos sociodemográficos sólidos acerca de este sector de la población es, en realidad, un importante indicador de la necesidad de avanzar en la visibilización de sus problemáticas y otras carencias, para ir adelante en el diseño de políticas públicas efectivas orientadas a favorecer su desarrollo integral con perspectiva de derechos humanos, equidad y no discriminación.

El 81.1% de las personas encuestadas expresó que se discrimina a las personas travestis, y el 60.6%, que se les discrimina en demasía, y aquí un dato elocuente: en la población se confunde lo que es ser una persona transexual, pues quienes dijeron que este es el grupo más discriminado dieron un 16.7% a ‘por su forma de vestir’, y 3.0% a ‘por su vida/actividad sexual’. La falta de comprensión a la condición de las personas transgénero se expresó en los comentarios de las personas que señalaron tal grupo como el más discriminado.

(Más del análisis, mañana.)


Los comentarios están cerrados.