Tomás Mojarro
Tomás Mojarro

Aquí termina, mis valedores, el análisis que me envía Laura Victoria sobre la preferencia sexual distinta y sus manifestaciones diversas. Por la actualidad del tema procedo a su reproducción.

Las personas transgénero, ellas y ellos, se presentan a lo permanente con una forma de expresión del género que no se corresponde con lo que la sociedad les ha asignado por su sexo biológico. Es el estado de la identidad de género de uno mismo que no se corresponde con el asignado (la identificación por parte de los demás si se es hombre o mujer en función del sexo genético o genital.) Así, este grupo humano vive una vida acorde a su identidad autopercibida; para ello viste, adopta y se representa como se ve a sí mismo, más allá de lo que la sociedad podría exigirle. Tal vez usarán hormonas y/o recurrirán a la cirugía estética para modificar su anatomía. Quizá se nieguen a usar medicamentos o a realizarse cirugías, sea por su condición de salud o por sus intereses personales. Lo importante para ellas es su propia convicción de cómo desean vivir y expresarse.

Las personas transexuales se consideran como una etapa más avanzada de una transgénero. Para ellas es insoportable vivir con su genitalidad original y deciden realizarse una intervención quirúrgica radical y de transformación de sus genitales. Recurren a las hormonas y otro tipo de cirugías.

No queda claro en la sociedad que las personas trans, más allá de su identidad de género autopercibida, tengan su orientación o preferencia sexual propia tal como ocurre con los 3 primeros grupos de la LGBTTTI, es decir: una persona transgénero, mujer u hombre, puede ser también heterosexual, homosexual o incluso bisexual. La identidad de género y la orientación o atracción sexual son dos cosas distintas.

La intersexualidad es una anomalía orgánica por la cual un individuo presenta discrepancia entre su sexo y sus genitales y posee, por tanto, características genitales y fenotípicas propias de varón y de mujer en grado variable. Puede poseer una abertura vaginal parcialmente fusionada, un órgano eréctil (entre pene y clítoris) más o menos desarrollado, y ovarios o testículos quizá internos.

El término hermafrodita se comienza a reemplazar; puede resultar engañoso y confuso por comparar una característica común en ciertas especies de animales y plantas con una condición de nacimiento que ocurre en algunos pocos seres humanos. El mayor problema al que se enfrentan los intersexuales suele ser su incapacidad para decidir por sí mismos su identidad sexual, que suele habérseles asignado por sus padres o médicos. La preocupación sobre qué nombre ponerle al bebé o cómo criarlo puede hacer que los padres lo sometan a intervenciones quirúrgicas que resulten dañinas para su salud y quizá dejen efectos secundarios como dolores, infecciones o pérdida de sensibilidad en los genitales. Es posible que al llegar a la edad adulta el sujeto no se muestre conforme con la identidad asignada y se considere pertenecer al sexo contrario al designado.

El tema de la sexualidad humana es muy complejo, tal como sucede con todo lo concerniente a la naturaleza de las personas, dado su inherente y permanente proceso dinámico. Todo lo aquí expuesto se debe considerar como un modelo más o menos imperfecto para describir las particularidades de la expresión sexual humana, en la necesidad de una mayor comprensión de estos fenómenos, aunque sea en el plano conceptual. En la realidad existen tantas posibilidades y combinaciones de sexualidad como seres humanos existen en el mundo.

(Sin más.)


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