EDUARDO VALENCIA
EDUARDO VALENCIA

Portazos, amago de toma de tribuna y temor de la mayoría de los diputados al ver entrar una jauría de taxistas, pertenecientes a la filial priísta, CNOP, fue el marco de la sesión legislativa. ¡Ah!, con 28 votos a favor se aprobó que el gobernador rinda su informe ante el pleno legislativo.

Se armó la camorra, ya que, al negárseles el acceso a “La Casa del Pueblo”, un nutrido número de taxistas ejerció presión, no sólo a los diputados, sino en una puerta de cristal, ubicada en el acceso del auditorio, parte superior del recinto, que quedó hecha añicos, al tiempo que se escuchaba: “fuera Uber”.

Entre la verde ecologista Julia Olguín, presidente de la Comisión de Transporte –sin duda le halla al tema– y el priísta Carlos Peña quisieron calmar los ánimos de los dueños del asfalto.

Julia, más nerviosa que con ganas, decía que nadie debe oponerse a la modernidad, a lo que Carlos Peña aseguraba que no va a pasar la iniciativa, ya que la regresaremos a comisiones; “tranquilicen el ánimo”.

Por delante de los taxistas iba el dirigente de la CNOP, Héctor Bernal, mientras los demás legisladores se atrincheraron en el salón del pleno. Platicaban en bolitas, mientras sus compañeros se hacían bolas con los taxistas.

Ya que se fueron los rijosos, mismos que no negaban la cruz de su parroquia, se dio inicio a la sesión, en la que se pugnó por dar acceso a los servicios de salud a toda la población.

En su turno, la perredista Elena Ortega afirmaba que es un serio desafío la violencia hacia las mujeres. Reclamó que los marcos jurídicos existentes son catálogos de buenas intenciones.

Llamó a que las instancias garanticen justicia plena para las mujeres. Destacó que los partidos políticos, vía sus cúpulas, ejercen a su contentillo la participación de la mujer en las candidaturas, cuando ha sido una conquista de las organizaciones sociales.

Es un hecho, dijo, que se niega el acceso a la justicia, de ahí que es necesario crear la defensoría jurídico-electoral hacia las mujeres.

No obstante el zipizape, la gritería, nada hizo que la diputada por Morena, Guadalupe Adabache, dejara de leer: “De tapete a chica de ensueño”.

Guadalupe Flores, del Verde Ecologista, luego de hacer una reseña histórica sobre el tatuaje, planteó la iniciativa de que se le aplicara de uno a tres años de prisión al que restrinja un empleo, atente o niegue un servicio por razones de origen, raza, condición de salud.

Así como por apariencia física, discriminación laboral, derecho a la educación, transformación corporal.

Al hacer uso de la voz la petista Geovanna Bañuelos, comenzaron a subir a tribuna los diputados de oposición, a lo que algunos de los presentes decían: “la van a tomar, la van a tomar”.

El tema: ¡el tan llevado y traído fuero! Geovanna expuso que no se puede modificar el turno de una iniciativa, sobre todo, que es constitucional.

Le explicó con manzanitas a la presidente de la mesa, Patricia Hernández Vaca, el procedimiento. Habló de formalidades, es decir, curso reglamentario; no actuar de manera discrecional, así como que no es posible que se pase a comisiones, ya que sólo puede intervenir la comisión de Puntos Constitucionales.

“No debió ser turnada a comisiones, es inadecuado y violatorio al procedimiento el haber movido el orden y que llegara hasta asuntos generales”. “Es una aberración jurídica”. La priísta Hernández Vaca turnó la iniciativa a la comisión correspondiente, mientras la panista Lorena Oropeza le aplaudía a la petista.


Los comentarios están cerrados.