Emilio
Emilio

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La exposición Génesis. In principio. Una Mirada Contemporánea es uno, entre muchos, de los actos que celebran el primer centenario del Museo de Guadalupe. Ya acudí para leer y comprender lo que imagino es una de las apuestas artísticas de calado con lo que siempre aporta el INAH Zacatecas al conjunto de museos de esa institución federal.

La reseña de la exposición Génesis: un grupo de artistas visuales y escultores hizo obras –dimensiones similares, técnicas según su interés– sobre pasajes específicos del libro bíblico. En la labor colaboraron 62 artistas residentes en la región y en otros lares.

Además de los artistas contemporáneos, está expuesta Alegoría de la Purísima Concepción, de José de Ovalle, quien es colocado como un referente básico en la interpretación del libro, y hay fragmentos de obras de Cristóbal de Villalpando, quien, por cierto, actualmente está expuesto en la Fundación Cultural Banamex, en Ciudad de México.

La presencia de Ovalle no es arbitrario, es propuesto para efectuar un diálogo y “un discurso colectivo” entre la obra del barroco expuesto de forma permanente en el Museo y lo creado por los contemporáneos.

Me permito sugerir: la exposición es una maravilla. Lo es desde cada una de las obras y el conjunto; la curaduría es madura y la intención de la exposición es inédita. En la siguiente entrega amplío lo escrito.

 

Para leer en verano

Hace días, la escritora Silvia Molina escribió en su página de Facebook: “Estoy pensando que: La mañana debe seguir gris cumple cuarenta años”.

En 1977 ganó, con esa novela, el premio Xavier Villaurrutia. Entonces fue publicada. Editorial Océano la reeditó una década después. De entonces, ahora van otras ediciones y sigue siendo una novela referencial como parte de la segunda mitad del siglo 20.

La mañana debe seguir gris es un historia sencilla y clásica. Una chica, mexicana, llega a Londres para estudiar; allí se enamora de un joven, mexicano y poeta. Él es José Carlos Becerra (El otoño recorre las islas –1973, Era–). Los actos de enamoramiento muestran a una joven que va aprendiendo a vivir fuera de una casa ya sin padre –un tema recurrente en la obra de Molina– y un joven ansioso por conocer el mundo y por escribir un libro de poesía. En el transcurrir del relato, cuyo hilo es el enamoramiento, tenemos huellas de una chica clasemediera mexicana: el cine cosmopolita, el tenis y los hechos internacionales que inciden como lo inédito en su mundo secular. La novela está construida en dos partes. El diario (noviembre de 1969-mayo de 1970) de ella y la narración de lo que ocurrió, desde que conoce a Becerra, hasta la muerte del poeta en Brindisi, Italia.


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