Emilio
Emilio

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Lo asenté: Génesis. In principio es una maravilla. Lo es desde cada una de las obras y el conjunto; la curaduría es madura y la intención de la exposición es original.

Quizás desde la integración del acervo pictórico del convento franciscano no se hacía lo hecho en esta exposición: invitar a un artista para crear una obra. El programa de las piezas y de cada una de ellas está guiado por el primer libro bíblico. La presencia del sacerdote Juan Diego Chávez en el grupo curatorial da indicios de que el discurso es una creación artística, pero sin alboroto provocador. La exposición no es un purista continente religioso, es la aceptación de un guion y el ejercicio de las posibilidades individuales artísticas.

La disposición de las obras inicia con Thomas Ghislaine y le sigue Gabriela Suárez del Real. Luego otros, tantos que casi se puede imaginar que están todos los artistas que residen en Zacatecas –aunque faltan, pero ninguno está de más–. El recorrido va en zigzag, en instalaciones sencillas y ruta predecible. Los últimos cuadros, de 62 artistas, son de los jovencísimos Fernando Candber y Lisandro Baltazar –ambos leen el mismo pasaje bíblico: la edad de Noé (9, 28-29).

Candber representa la edad en un trozo de madera barnizada y con honduras que bien indican las marcas de los años; fragmentos de metal dorado aluden las barbas de nonacentenario Noé. Baltazar expone un eterno narciso rodeado de flores pequeñas perenes.

Ojalá el Museo de Guadalupe pronto nos sorprenda con el catálogo de la exposición y varios conversatorios con artistas y hermeneutas del libro bíblico.

 

Algo más

El lunes por la tarde, el fallecimiento del artista José Luis Cuevas provocó un caudal de post en las redes sociales. En las oraciones se lamentó la muerte de “un grande” de La Ruptura. Hubo quienes se situaron como amigos y otros como actores presenciales en alguna cena o en la inauguración de una exposición. Quienes postearon, desde Zacatecas, pocos indicaron que Cartas de amor a Beatriz del Campo fue la magna exposición del festival de primavera de 2014. Entre los post de esa tarde mortuoria, me quedo con el de Horacio Franco –artista habitual en el Museo de Guadalupe–, quien publicó en Twitter: “Triste pérdida de mi amigo J. L. Cuevas, quien capitalizó su personalidad hedonista e ilimitada psique en una obra de una calidad monumental”.

 

Para leer en verano

La UNAM recientemente publicó El nacimiento del monstruo. Verano de 1816 en Villa Diodati. El volumen reúne cuatro monólogos que recrean la propuesta de Lord Byron: crear una novela “capaz de helar los huesos”; usted lo sabe, quienes estuvieron con el inglés eran el matrimonio Shelley –Percy y Mary (Frankestein)– y John Polidori (The Vampire). Los autores del libro mexicano son Roberto Coria, Vicente Quirarte, Hernán Lara Zavala, Bernardo Ruiz y Rosa Beltrán. Usted lo puede descargar de este sitio: http://www.literatura.unam.mx/images/stories/pdf/descargables/nacimiento-del-monstruo.pdf


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