Tomás Mojarro
Tomás Mojarro

México y la justicia, mis valedores. Jura el discurso oficial que este país es un Estado de derecho; que aquí, dentro de la ley, todo, y que fuera de la ley, nada. Y ahora, ya estipulada la aclaración, yo pregunto a quien corresponda. Señor:

Por segunda vez en un lapso de meses los ladrones han saqueado mi casa, despojándome de objetos para mí de valor. Que del robo levantara mi denuncia ante las autoridades respectivas, me aconsejó Mayahuel (ella, tan hermosa que en ratos creo que lo hace a propósito). “Mi hija, le respondí; cuando a ti te vaciaron tu depto. pusiste alguna denuncia?” Recuerdo aquella su contestación:

-¿Denuncia, pá? ¿Sabes en qué país vivimos? ¿Sabes lo que en este país significan la justicia y la ley? ¿Sabes que todos y cada uno de los habitantes de este país somos peritos en injusticias, pero aún no conocemos el fruto dulcísimo de la justicia? ¿Lo sabes, pá?

Yo agaché la cabeza.

Pero hoy, aquí, mis valedores, se me ocurre, ocioso que es uno, dirigir un mensaje a quien corresponda. Señor:

Mi casa no es blanca ni cambia de color a voluntad mía; no está enclavada en Las Lomas ni su adquisición significó para mí un desprestigio descomunal. A quien corresponda, repito: ¿a usted los ladrones no lo han despojado de los objetos guardados en su casa blanca? ¿No se ha llevado usted, al regresar de su diaria labor, la horrorosa experiencia de las chapas forzadas a punta de barretas, las puertas abiertas al son de la espátula, un tiradero aberrante de libros? (Ni uno se robaron.) ¿Conoce usted la experiencia de echar en falta este objeto, y este otro, y el de más allá? Al contrario de semejante despojo, ¿a nadie despojó usted para forjarse su casa blanca y algunas de otro color?

A quien corresponda: ¿calcula usted lo que hoy día representan en nuestro país la Justicia como virtud moral y en cuanto espíritu del Derecho? ¿Calcula con qué valor amanece por estos días el entramado de leyes y reglamentos que nos rigen en cuanto comunidad? ¿Se ha puesto a pensar en el valor que para las masas representan las instituciones encargadas de aplicar la ley, y que la justicia se aplique? ¿Imagina usted cuál pueda ser la imagen que guarda hoy mismo la comunidad acerca de las tantas corporaciones policíacas que respaldan la ley, la seguridad, la justicia y el orden? Me refiero al ejército y la Marina armada, amén de otros uniformados de toda pinta y color al igual que los jueces y ministerios públicos. A quien corresponda. Señor:

¿Qué sitio ocupan en todas las morgues de este Estado de derecho vocablos tales como Nochixtlán, Tlatlaya, Ayoxzinapa, San Fernando y cierta Matilde Gómez parienta de Margarita Zavala, copropietaria que fue de la tumba ardiente de 49 criaturas y de muchos más heridos zarandeados de traumas después del incendio de la Guardería ABC, de Hermosillo, Son?

A quien corresponda, concluyo. Señor: yo fui testigo del bandidaje que del erario “público” perpetraron los López Portillo y las honorables familias Salinas, Fox y de un Arturo Montiel que desde el hospital donde ahora se encuentra, nos sigue robando, dicen los díceres, aunque ahora sólo el oxígeno. Conozco la corrupción lucrativa e impune de casi todos esos que con malas mañas consiguen encuevarse en Los Pinos. Si a usted le vaciaran su casa, señor, ¿lo denunciaría antes jueces y demás personajes de la calidad moral de su Virgilio Andrade?

(En fin.)


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