Alberto Chiu
Alberto Chiu

Uno de los temas recurrentes entre la gente en los días recientes –sobre todo en las redes sociales– ha sido, sin duda, el del transporte público y el particular diferendo entre concesionarios de taxi y quienes operan vehículos en la plataforma de Uber. Pero… ¿y dónde está el resto del transporte público, es decir, el de los camiones urbanos, y su pretendida y muy anunciada “modernización”?

El asunto de taxis contra Uber ya llegó al Congreso del Estado, hubo manifestaciones (incluso con violencia), se dice que hay manipulación con tintes electoreros por parte del líder de la CNOP, Héctor Bernal, se mayoritean decisiones para no regular esta fracción del transporte público… y la verdad hasta el momento la respuesta que más ha sonado entre la ciudadanía es básicamente una: dejen que los usuarios escojan en qué transportarse.

Sólo que a la hora de escoger el transporte, muchos zacatecanos eligen –más por necesidad y situación económica que por comodidad y confianza– trasladarse en las benditas rutas urbanas que, hay que decirlo, en muchas ocasiones son verdaderos cacharros que también representan un riesgo tanto para otros vehículos como para los propios pasajeros.

Según el subsecretario de Transporte Público (cargo y responsabilidad recién creada por el gobernador Alejandro Tello, tras la división de Tránsito y Vialidad), a los concesionarios de camiones urbanos se les han ofrecido “créditos blandos” a través de instituciones financieras como Banobras y Nacional Financiera, para que cambien sus viejos cacharros por nuevas unidades que, se supone, son más eficientes en el consumo de combustible, más “limpias” en cuanto a emisión de contaminantes y, por qué no, hasta más cómodas para el usuario de todos los días.

Sin embargo, este recordatorio de que hay créditos para los concesionarios también debería traer a nuestra memoria que, desde el sexenio de Amalia García Medina, está estancado en algún escritorio un proyecto integral de modernización del transporte público en el estado, un proyecto específico para la zona conurbada Zacatecas-Guadalupe, un proyecto para buscar alternativas como un tren suburbano, o una especie de metrobús como el existente en otras ciudades, un proyecto para reordenar las actuales rutas para que funcionen como “alimentadoras” de este tren o metrobús central… y ya pasó más de una década, y el transporte público sigue exactamente igual. Sí, igual que hace diez o quince años y, en muchos casos, con esos mismos camiones de hace quince o veinte o más años en activo.

No es la primera vez que escuchamos que se darán facilidades a los concesionarios del transporte para que modernicen sus unidades; ya hubo incluso gestiones que atrajeron muchos millones de pesos para que tuviéramos camiones con rampas para personas con discapacidad, para que se colocaran “paraderos inteligentes” con pantallas que anunciarían la llegada de las rutas, para que se capacitara mejor a los operadores de cada unidad, para que se regulara más eficientemente su operación… y seguimos en las mismas.

Lo más curioso del caso es que entre los propios concesionarios del transporte de rutas urbanas se hacen acusaciones, al tenor de que ninguno de estos proyectos avanza porque las pugnas entre “grupos de poder” o “mafias” del transporte se oponen de una u otra manera, pues podrían perder poder y control sobre el mal servicio que muchos prestan, pero ante los cuales un usuario prácticamente nada puede hacer.

Curiosamente también, lo mismo sucede entre los concesionarios de taxis, entre quienes se acusan mutuamente de que también ahí hay “mafias”, que controlan grandes grupos de choferes y operadores, y que no dan su brazo a torcer en la modernización de los taxis, por las mismas razones.

Y lo peor del asunto es que quienes son usuarios del transporte público siguen, como hace años, padeciendo lo mismo: desde las malas condiciones de las unidades, hasta el mal trato de algunos choferes que no deberían ser “servidores públicos”. ¿Podrá la nueva subsecretaría del Transporte de Miguel Rivera Villa hacer algo diferente ahora? Creo que mientras detrás de todo esté el interés político, como hasta ahora, no pasará absolutamente nada nuevo.

 

 


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