Emilio
Emilio

En el Museo Francisco Goitia anoche se inauguró la exposición Subyacente Manifiesto, de Javier Díaz Rivapalacio. En esta ocasión, el artista zacatecano da cuenta de su trayectoria con más de dos docenas de esculturas. Lo que se muestra es trabajo nuevo y algo datado años antes. Las figuras, todas con el diseño de la libertad y concepción de abstracción de Díaz Rivapalacio, están construidas con distintos materiales, desde “tierra vaticana” hasta bronce y materiales nuevos para esculturas.

Subyacente Manifiesto es, sin duda, para mí, un corte de caja o un hasta aquí, que indica los trabajos para tener un perfil singular. Con esta exposición quedan distantes las esculturas colocadas en el espacio público; ahora está la permanente voluntad de creación libre de Díaz Rivapalacio. En el conjunto de obras hay personajes míticos, matlachines, voluptuosidades, figuras verticales y un sinfín de emblemas, atributos y signos que indican las múltiples intencionalidades: construir y representar lo que percibe. Allí está el discurso escultórico de un artista zacatecano.

 

Algo más

Este martes, el maestro Simitrio Quezada mostró con su singular alborozo otra muy buena distinción a su trabajo. Fue invitado por la Dirección General de Bibliotecas de la Secretaría de Cultura para exponer en la mesa de intercambio de experiencias, buenas prácticas y perspectivas en el fomento a la lectura. El maestro Quezada asistirá como representante de la Red Nacional de Bibliotecas Públicas. Lo que diga será ante libreros y responsables de salas de lectura que asistirán a la reunión Capital de Lectura. Bibliotecas, Librerías y Salas de Lectura. El evento está previsto para el 24 de agosto de este año en la ciudad de Puebla.

Que no dude el inquieto maestro Quezada, le felicitamos con sinceridad y lo exhortamos a seguir su evidente labor cultural desde la burocracia.

 

Para leer en verano

Mientras esperamos las publicaciones de la Legislatura estatal por la conmemoración del centenario de los Congresos constituyentes de 1917, el correspondiente estatal de 1918, y las constituciones que todavía rigen, es cómodo, barato y útil ojear las publicaciones del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones en México. Tiene en línea una biblioteca digital (http://www.inehrm.gob.mx/es/inehrm/Biblioteca_Digital_Frame), una de cuyas colecciones es Constitución de 1917. En esta reunión de textos, usted puede ojear desde visiones periodísticas hasta memorias gráficas, hay crónicas y diarios de debates. Va un ejemplo, Crónica del Constituyente, de Juan de Dios Bojórquez: http://www.inehrm.gob.mx/es/inehrm/LLC_2017_cronica_constituyente.


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