Faltistas

A la mayoría de los actuales regidores ni cómo ayudarles, pues además de que se han caracterizado por ser unos agachones que se dejan convencer por unos cuantos pesos y por no hacer nada, resulta que también son unos faltistas.

Resulta que a los regidores nada más se les avisa que requieren de su presencia para trabajar y de la nada se enferman (que raro). ¡Ah!, pero no se trate de ir a posar para una foto, porque hasta corriendo van (algunas de las ediles hasta se les olvida que apenas pueden caminar).

A diferencia de los integrantes de otros cabildos, ahora son los regidores de oposición los que menos se presentan en las sesiones, seguramente recordó, estimado lector, a cuatro, y sí, si son esos, los que cobran por no hacer nada: Isabel (Chavelita para las cuatas) Sánchez, Rubén (vendedor de autos chocolate) Méndez, Jesús (Chuy Calcuta para los cuates) Badillo y el perrepriista Enrique Franchini.

Dormidos

Mientras que a nivel nacional todos los institutos políticos ya andan buscando cuadros para el próximo proceso electoral, en El Mineral, a la mayoría de los comités municipales de los partidos, les está pasando de noche.

Dicen los que saben que en Fresnillo sólo dos partidos hacen ruido y no precisamente por que tengan los mejores prospectos para candidatos, si no por su evidente división interna y porque los militantes no pierden la oportunidad para echarse tierra unos a otros, claro, se refieren al PRI y a Morena.

Pero, ¿y los demás?, ni sus luces. Es más, está en duda si existen comités municipales de partidos como PAN, PRD, PT, Movimiento Ciudadano, PES, etc…, y cómo no, si a todos los que supuestamente representaban estos institutos, se les olvidó su ideología luego de que les dieron su hueso en el gobierno municipal.

Borracho

Los escándalos en la Jurisdicción Sanitaria 3 no paran. Resulta que el titular de una de las áreas de esta instancia decidió ponerse borracho e ir a agredir a su pareja e hijos, ¡qué mala copa!

Pero eso no es lo más grave de la situación, pues resulta que el protagonista de este penoso incidente, un tal Jesús Piña, además de ebrio andaba en un vehículo oficial de la jurisdicción, pues según él es influyente y hace lo que quiere.

Obvio, cuando llegó la policía a hacer su trabajo, el tal Jesús Piña despotricó en contra de los elementos; cuentan los chismosos que de gatos y asalariados no los bajó, pero aun así se lo llevaron a dormir a los separos, lugar en el que le llegó la notificación de que sería cesado de sus funciones, ¡ups!


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