Emilio
Emilio

En el Antiguo Templo de San Agustín se exhibe la exposición Los caprichos de Caín, de Sergio Garval (Guadalajara, 1968). Se integra de 36 obras: 28 pinturas, tres dibujos y cinco esculturas de gran talla.

El día de la inauguración, se asentó oficialmente así –vía boletín– el contenido de la exposición: “Lectura de absurdos, juegos de ironías, el ser humano, el humanismo con complejidades y contradicciones en un mundo catártico… A Sergio Garval le cuesta desvincularse de los procesos de creación con realidades históricas, es creador y comunicador de ideas y deja testimonio a través de su trabajo, esa es su premisa.”

En Los caprichos de Caín miré obras que representan al ser humano, adulto, en medio de un teatro complejo. La infancia y los fetiches de la felicidad o deseo infantil son presente en individuos que participan en instituciones monopolizadoras –Iglesia, medios de comunicación, escuelas–. No es un ordinario pasado-presente, es una densa relación que cuestiona los bienes de progreso –autos, televisiones, creencias seculares, fetiches– y la condición humana vista desde Garval.

Es una lástima que en este tipo de exposiciones no existan guías que colaboren con los turistas y consumidores que transitan y, quizás, sólo miran al retratista de guiñoles, de zombis y un sacrílego que representa papistas desnudas.

Por cierto, hay catálogo de la exposición y sería dable una justa repartición a los turistas y espectadores que asisten y que no sean para los asistentes de siempre a los cocteles inaugurales.

Algo más

Kary García y Julieta Medina, del Museo Zacatecano, están montando la exposición Pasión por lo cotidiano. Son fotografías del fotoperiodista Pedro Valtierra. Según la declaración institucional, la exposición está integrada con 60 fotografías que captan la vida cotidiana en distintos lugares de México y comunidades de Centroamérica. Es un repertorio que recoge lo hecho en más de cuatro décadas dedicadas al fotoperiodismo. La exposición se compone de diez tópicos: “mirada, caminantes, movimiento, mujeres, personajes solitarios, infancia, escuela, números, paisaje urbano y paredes, que dan cuenta de lo que, para la mayoría de la gente, pasa inadvertido en el diario acontecer”.

En el evento inaugural, el jueves, a las 19 horas, se presentará un catálogo y hablará la escritora Ana Luisa Anza.

Para leer en verano

Circula Cuaderno Alzheimer (Editorial B), de Juan Gerardo Sampedro. La nota en la cuarta de forros de Arnoldo Kraus nos permite intuir de qué va la novela del narrador zacatecano: “la vida duele, somos memoria y pasado, ¿pero qué somos cuando desfallece la memoria? Sampedro se lo pregunta en esta novela, donde el presente también es una obsesión por el pasado”.


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