Emilio
Emilio

Gabriela Omayra López Galván está en el bullicio de la publicidad de su nuevo poemario, Alquimia púrpura (Texere Editores, 2017). Bien por ella. Bienvenido el libro.

En nueve secciones, alquímicas, la escritora nos muestra las experiencias –no necesariamente personales o de “primea persona”, es poesía– del amor, los afectos y las vivencias. Efectúa un transcurso por diferentes personas (Carlos, Mateo, Emilio, Leo…) y estaciones de vida y relación: “Soy terca./ No quiero soltar el ayer./ Pero tú/ tiernamente te conviertes en algo que es suficiente que me deja ver las cosas…”; “fuiste un error/ repetido mil veces/ un capricho inmenso… pero he vuelto a ser yo/ y ya sé que eres una broma/ terco guiño de la vida”.

Alquimia púrpura es un poemario en el que hay amores y episodios sin duelos. En la obra hay madurez y pleno discernimiento en la experiencia del amor: “hoy recé por ti… pedí uno a uno/ que nos concedieran/ la gracia/ pero mi Dios/ no concede antojos/ en este mar/ me enseña/ que el cuerpo duele/ que la carne es sólo carne/ que todo debe volver al inicio”.

El libro contiene un magnífico prólogo, escrito por Gerardo del Río. En otra entrega reseñamos texto y aludiremos a la obra reciente del escritor Del Río.

 

Algo más

Gustavo Salinas Íñiguez gestionó, en el último año de su labor en el Instituto Zacatecano de Cultura, la publicación de distintos catálogos de exposiciones pictóricas. El hecho se convirtió en una nueva forma de mecenazgo directo, mismo que ahora sigue Alfonso Vázquez. Los libros son, sin duda, objetos testimoniales de lo hecho y expuesto por un artista, en uno de los museos de la capital estatal. Los volúmenes tienen la posibilidad de ser apreciados como objetos de arte en sí, siempre y cuando sean diseñados, editados y contengan textos de presentación y valoración crítica y estética de la obra y exposición. Pese al potencial de los catálogos, la publicidad de los eventos y la mira de una buena gestión, hay un problema mayor: la distribución de los libros es a discreción y privilegiada para los asistentes a las inauguraciones. Esa forma de circulación sostiene las viejas formas de gestionar las políticas culturales y acompleja la configuración de públicos nuevos.

 

Para leer en verano

Hace días, usted lo recuerda, Elva Macías recibió el Premio Iberoamericano Ramón López Velarde. En el boom de las lecturas de poesía y de ensayos obviamos situar la obra de la escritora chiapaneca. Como propuesta, va un link de una antología breve que publica la UNAM: http://www.materialdelectura.unam.mx/images/stories/pdf5/elva%20macias-174.pdf


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