FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

Que no le digan, que no le cuenten

Durante años, diferentes organismos han luchado denodadamente, en contra de empresas de dudosa procedencia que ofrecen, han ofrecido y seguirán ofreciendo productos mágicos para curar cualquier enfermedad. Empresas que venden agua de la llave para curar la hipertensión, bolitas de caramelo para eliminar la diabetes, inyecciones de agua azucarada para curar el cáncer. Las enfermedades siguen siendo un gran negocio mundial, de lo que se han aprovechado miles de personas para montar una compañía y, desde ahí, comercializar (mochada de por medio) productos más chafas que la Copa de Oro.

Por todos lados encontramos la publicidad de estas medicinas milagrosas: en los diarios, en la radio, en la televisión, en las redes sociales. Y lo triste del caso es que miles de personas caen en las redes de estos embaucadores, que llenan sus bolsillos a través del engaño, dejando a su paso muerte y tristeza en miles de familias. Vean el caso de la controvertida empresa Herbalife, que ha sido multada y cuyos productos han sido prohibidos en países, por ser una reverenda mentira sobre los supuestos beneficios que producen.

En México, la empresa comercializadora más fuerte (asociada a Televisa) es Genomma Lab. Esta empresa se encarga de vender productos genéricos (más de 300) y otros productos para la “belleza”, lo que le ha valido la sanción por parte de la PROFECO por publicidad engañosa. ¿Por qué esta empresa vende más de 2,500 millones de pesos al año? Porque pueden ser consumidos sin necesidad de prescripción médica, no requieren receta de un profesional de la medicina. Se comercializan como medicina para no pagar IVA, dada la laxitud de nuestro sistema legal que permite a estos charlatanes hacer negocio con el riesgo para la salud de los mexicanos (se han encontrado ingredientes dañinos para la salud, como cafeína en cantidades elevadas, por ejemplo).

Los productos más socorridos son para bajar de peso y evitar la caída del cabello. La COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) ha publicado una lista de más de 230 productos prohibidos por ser un fraude descarado (dicen que curan la diabetes, osteoporosis y enfermedades renales). Sin embargo se siguen vendiendo, porque tan luego son notificados por las autoridades cambian de razón social. Recuerden la publicidad de estos productos: sale una chica con problemas de obesidad, se toma la medicina milagrosa y en un mes está hecha una muñequita de sololoy.

Y a pesar de los esfuerzos de la autoridad, las empresas que han sido sancionadas siguen promocionando sus cochinadas. Un ejemplo: la COFEPRIS ha identificado productos que carecen de registro sanitario pero se siguen publicitando en las redes sociales. Como es el caso de CAPSLIM (cápsulas milagrosas para bajar de peso) que aparece con sus “fantásticas promociones” en Facebook. Dice en la página: “Elimina esos kilitos de más, con nuestra promoción 4 productos x $1000”. Qué chingones, ¿a poco no?

Sí, sabemos el grave problema que significa la obesidad en la población, pero para ello se necesita de políticas públicas auténticas que frenen el consumo de alimentos chatarras y diseñan planes de alimentación sana en la población; no se necesita de productos chafas que pueden traer efectos secundarios graves para la salud. Tener un cuerpo escultural puede ser fantástico, pero eso requiere alimentación y ejercicio. Probablemente una investigación de ADN (como ya se desarrolla en algunos países). Pero ¿tragar cápsulas hechas de heces de vaca? ¿Jarabe con orines de mandril? Por favor no se manchen.

Desde esta tribuna les pedimos que no consuman este tipo de productos, que le digan a sus cuates que no lo hagan. Es por su salud. Nos negamos a llenar los bolsillos de esas pinches empresas que lucran con nuestras esperanzas y nuestros sueños. Mejor vamos a chingarnos un mezcal. ¡¡PARA TODO MAL MEZCAL. PARA TODO BIEN, TAMBIÉN!


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