JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ
JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ

De Vergüenza ajena; fue la impresión que provocó en la gran mayoría de los mexicanos, la reciente reunión de Peña Nieto y Donald Trump dentro del escenario de la reunión de los 20 –países más importantes del mundo por su economía– realizada en Hamburgo, Alemania.

La pregunta que muchos nos hacemos es si en realidad el dueto miserias –Peña y Videgaray– piensa que alguna vez el magnate llegado a la Casa Blanca –la de Washington por supuesto– les mirará con ojos diferentes que no sean los de un profundo desprecio por representar una nación que él –y sus seguidores claro– más que nadie en el mundo, consideran  inferior en todos los sentidos.

¿Tendrán alma? sería la pregunta que todos los días se hará este burdo personaje cuando le viene a la mente la imagen de los mexicanos.

Las imágenes no pueden ser más contundentes y con compararlas con las múltiples otras reuniones que tuvo el señor del copete –güero– con representantes de otros países, sobre todo la cordial reunión que tuvo con Putin, el Presidente de Rusia, y equipararla con su reunión con el Presidente de México, lo dice todo, “la forma es fondo” rezaría un dicho que se atribuye a Jesús Reyes Heroles padre, y las formas, las actitudes, los modos, fueron del todo claros mostrando sin lugar a dudas una actitud de desprecio, y por supuesto de una total falta de respeto a su contraparte, contrastando con la actitud cálida y hasta simpática de las otras reuniones.

Aun así Peña-Videgaray insisten en este tipo de reuniones y en un trato en donde son obligados a dejar la dignidad –si es que la tienen– colgada en el perchero antes de entrar a este tipo de encuentros que claramente no dejan nada positivo ni para ellos ni para nuestro país. Esto tendrían que saberlo.

No nos olvidemos de los antecedentes de encuentros anteriores, el primero cuestionado severamente por casi todos los mexicanos fue cuando al virrey se le ocurrió que era una buena idea invitar al entonces candidato a los Pinos y darle el trato de un jefe de estado. En esa reunión las cosas no fueron diferentes a la reunión reciente, una actitud prepotente que miraba al Señor Peña de arriba para abajo –y no sólo porque está chaparrito– sólo para que momentos después retomara su actitud agresiva, prepotente e intolerante hacia nuestro país en sus declaraciones al tocar de nueva cuenta suelo americano.

El segundo intento de reunión fue la tan recordada reunión fallida en donde se anunciaba con bombo y platillo que Peña Nieto sería el primer mandatario con que Trump se reuniría después de su toma de posición. Pero resulta que en esa primera semana se desató su furia y vapuleó a nuestro país en una tanda de twitazos que más nos vale no recordar, aunque olvidar la historia sólo permite que ésta se repita una y otra vez.

Ahora la reunión se inició con la contestación a una pregunta –no programada– de una reportera gráfica que estaba ahí sólo para tomar fotografías y no hacer preguntas: ¿México pagará por el muro? La respuesta fue contundente “Absolutely” es decir afirmativo, absolutamente ¡SÍ! Todos lo escucharon salvo Videgaray y Peña que se hicieron los sordos en vez de tener un poco de dignidad y contestar contundentemente ¡CLARO QUE NO! ¡MÉXICO NO PAGARÁ! ¿Les costaba mucho? pero no, prefirieron fingir demencia y agachar la cabeza o esconderla como un par de pájaros de cuenta (al estilo de los avestruces) mostrando su verdadero linaje, sin entender que no es sólo a ellos a los que el magnate insulta, insulta a nuestro país y a todos los mexicanos.

Hemos comentado que una actitud digna podría habernos dado –con mucho– mejores resultados que la actitud tomada por nuestro gobierno frente a los desplantes agresivos de este personaje sui generis. En este mismo espacio hemos escrito que una alternativa digna ante las amenazas de acabar con el Tratado de Libre Comercio –en las que Trump insistió unos momentos después de su reunión con Peña– habría sido la de cerrarse a dicha negociación. Si se quieren salir los norteamericanos que lo hagan y se atengan a las consecuencias. Porque seguramente lo harán con todo y que agachamos la cabeza, podríamos haber continuado con el tratado tal y como está con Canadá y Estados Unidos tendría que haberse adaptado y al entender sus propios intereses tendría que haber tomado una actitud diferente.

Creen realmente la mancuerna Peña-Videgaray que una renegociación será exitosa, ¡CLARO QUE NO! En principio desconocen que Salinas nos puso de rodillas para lograr un acuerdo que fue siempre desventajoso para México en donde nos convertimos en un país maquilador y armador de automóviles, televisiones y computadoras, pero sí hubo más empleos –más para ellos que para nosotros– la izquierda siempre se opuso a este tratado amañado a favor de los Estados Unidos desde un inicio, pero 25 años más tarde y después de haber estrangulado a PEMEX por razones de sobra conocidas –que nada tienen que ver con el interés de México– nos hemos vuelto dependientes a este tratado y nos da –o más bien les da– pavor que se cancele y han decidido dejar la dignidad de lado y renegociar en condiciones por más difíciles y desventajosas.

O es que existe alguien que realmente crea que saldremos bien librados de esta renegociación, que se les olvida lo que nos pasó unas semanas atrás con el asunto del Azúcar donde nos forzaron a aceptar actitudes arbitrarias –en donde no pudimos ni meter las manos– resultando en un acuerdo totalmente leonino a su favor y en contra de los intereses de nuestro país y su producción de azúcar.

Las cosas con la renegociación que se viene no serán diferentes, y llegar con la cabeza agachada a aceptar lo que a los intereses de los norteamericanos convenga, dejando la dignidad del lado no es el camino, pero qué se le va a hacer, ellos tienen las riendas. ¡AÚN!


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