NATALIA PESCADOR | NTRZACATECAS.COM
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JESÚS MARÍA. El joven diestro Diego Sánchez se quedó con el triunfo en la tradicional corrida de feria que se celebró en el remozado Lienzo Charro Xonacatique, en el marco de la Feria de Los Chicahuales, en el municipio de Jesús María, Aguascalientes.

Tres orejas cosechó Sánchez, quien además se llevó el trofeo en disputa, mismo que le entregó el alcalde Noel Mata Atilano, junto al empresario y matador de toros Jorge Mora, que a través de la empresa Toros y Turismo organizó este festejo.

El primer espada, Antonio García El Chihuahua conectó con el respetable; variedad con el capote, vistosidad con banderillas y el valor con la muleta fueron sus cartas de presentación.

Con su primero cortó una oreja de peso y no pudo secundar el triunfo con el cuarto de la tarde por las fallas con la espada.

El diestro sevillano Paco Lama de Góngora dejó buenos momentos y sensaciones a su paso por este escenario donde ha triunfado con fuerza; este domingo no pudo repetir la historia debido que la espada lo privó de ello.

Pese a irse de vacío, la afición estuvo con él y reconoció el esfuerzo que realizó, sobre todo con el segundo de su lote y quinto del festejo.

El festejo abrió con la lidia del primero de la tarde, Moro, de 493 kilos, de la ganadería de Manolo Espinosa, que correspondió en suerte al diestro Antonio García El Chihuahua, quien vistió un terno marino y oro.

El torero se abrió de capa y toreó por verónicas y después por delantales, rematando de manera vistosa para provocar las primeras palmas de la tarde.

Con fuerza embistió el toro en el caballo del picador Guillermo Cobos y con el mismo brío llegó al capote del diestro, que lució con un quite por chicuelinas. Tomó las banderillas para, fiel a su estilo, dejar el sello de la variedad y vistosidad en la colocación de los tres pares, destacando con el último que fue al violín.

El astado mostró poca fuerza en el inicio de la faena, embistiendo muy descompuesto y no permitiendo el lucimiento de García, quien buscó irse por encima y buscar las opciones, siendo una de ellas torearlo con mayor despaciosidad, llevándolo a media altura.

Buscó por ambos lados ante lo poco que tuvo el toro. Mató al primer viaje para cortar una oreja.

El diestro sevillano Paco Lama de Góngora saludó con larga cambiada de rodillas al segundo de la tarde, de nombre Chicahual, de 496 kilos de peso, al que después toreó con mucha elegancia por verónicas. Ceñido quite firmó por chicuelinas tras la suerte de varas, y con la muleta, tras brindar al respetable, inició en la cercanía de tablas con muletazos por alto.

En la primera serie tomó el engaño con la mano diestra y buscó la ligazón ante las protestas del toro, que terminaba a media altura; por el izquierdo, pases de mucho poder, pues por este lado también protestó el de Manolo Espinosa; ahí se puso el sevillano y logró en la segunda serie pegarle tres naturales con la mano más baja.

Lama de Góngora dejó claro el sitio, acortando distancia y obligándole a más, pese a que al toro le costaba una enormidad repetir.

Pesado con el acero mató al tercer viaje, para retirarse entre palmas.

El torero hidrocálido Diego Sánchez mostró sus buenas maneras con el saludo capotero al tercero de la tarde que llevó por nombre Don Silvestre, de 455 kilos de peso.

En el quite, con suavidad dibujó chicuelinas con las manos muy bajas ante el toro que embistió con calidad. Brindó al varilarguero Héctor Cobos, para después tomar el engaño y comenzar a ligar los muletazos; con temple y suavidad anduvo el torero, que supo aprovechar la buena condición del toro.

Largo y templado en la segunda tanda por pitón derecho, continuando el toro con nobleza pero faltándole mayor fuerza y transmisión, mucho sirvió su ardua preparación en el campo a Sánchez, quien dejó instantes de valía.

Tres derechazos de nota, el pase de pecho y un cambio de mano fueron el colofón de su asentada labor en la que convenció. Mató al primer viaje para cortar dos orejas.

El cuarto de la corrida ferial fue Siempre Fiel, de 485 kilos, al que saludó de manera breve Antonio García El Chihuahua, y de nueva cuenta se fue por las banderillas para lucir en la colocación de los tres pares.

Con la muleta se dobló de inicio con el toro y después estuvo voluntarioso, pero el toro iba a media altura, mostrando sosería y poca transmisión. El torero echó mano de su inventiva y logró reflejar ese esfuerzo a los tendidos. Falló con la toledana para saludar en el tercio.

Con el quinto de la tarde, Morita, de 476 kilos, Lama de Góngora imprimió variedad con el percal; con la muleta comenzó de hinojos con pases por alto.

Un toro de noble condición fue el que tocó en suerte al diestro sevillano, que ligó muletazos en los que el trazo fue largo por el pitón derecho; por este lado continuó ligando, construyendo una serie más.

Por el izquierdo, naturales acompasados, pero el toro fue muy pronto a menos, perdiendo gas y regateando más las embestidas.

El sevillano dio el tiempo y la distancia que pedía el toro para extraerle de uno en uno los muletazos que tuvieron la tinta del esfuerzo y las ganas de no irse de vacío. El astado terminó muy agarrado al piso, embistiendo a cuenta gotas. Bernadinas para concluir su trasteo que no coronó con la espada. Recogió la ovación del público en el tercio.

El cierra plaza y sexto del festejo fue Cominito, de 460 kilos, que tocó en suerte a Diego Sánchez, quien instrumentó una faena de buen corte, con trazos acompasados, llevando la muleta con suavidad y temple, cuajando derechazos de calidad que tuvieron eco en los tendidos.

Más limpios los muletazos por el derecho, teniendo menos recorrido el de Manolo Espinosa por el izquierdo, aunque por aquí lo intentó, consiguiendo detalles aislados. Mató al primer viaje para cortar una oreja.

 

 FOTOS: MANOLO BRIONES

 


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