FELIPE ANDRADE HARO
FELIPE ANDRADE HARO

La Bruja Mafufa es una gentil dama que afirma tener 165 años de vida, gracias a tres factores: una alimentación adecuada, no ver televisión y echarse varios churros de motivadora al día (de ahí su nombre). Es muy reconocida en el ámbito de las artes oscuras (tiene un postdoctorado) y afirma que los demás son charlatanes. Es visitada por toda clase de gente, desde desempleados hasta políticos, para que les arregle la chamba o el hueso. Ésta es una de sus tantas historias.

“Vinieron a visitarme del Estado de México algunas personas para que les ayudara a arreglar algunos problemas con los gastos de campaña de su candidato. Traían un maletín cargado de puro billete de quinientos, como pago por el trabajito. Yo les dije que para qué querían mis servicios si ellos eran más chingones que yo, en eso de las artes oscuras, pero aun y con la aclaración me rogaron que les ayudara porque la oposición le quería dar chicharrón a su gallo. Algo que les ponía los pelos de punta pues ya se veían en el gabinete, dándose vida de reyes.

Quedamos de vernos en diez días a las once de la noche en mi casa, para darles buenas noticias, así que me puse a chambear pues la cosa no era sencilla. Entré en trance y me comuniqué con varios espíritus para que me orientaran. Comencé a juntar lo que necesitaba para la poción “Limpia Elección” y a darle que es mole de olla. Rápido junté los ingredientes:

  1. Diez Tarjetas Salario Rosa (no se rían, juro que así se llaman);
  2. Quince listas de promovidos;
  3. Trece listas de apoyos a madres solteras del gobierno del estado;
  4. Ocho mandiles;
  5. Una foto de Alfredito del Mazo;
  6. Una foto de Enriquito Peña; y
  7. Una torta, una gorra y un frutsi.

Con los ingredientes preparé una poción muy fina, en polvo, que esparcí por el salón de sesiones del Instituto Nacional Electoral, previo a la sesión en que se aprobaría el dictamen de gastos de campaña. Por supuesto que la poción la puse tres días y tres noches a serenar a los pies de la imagen de San Lorenzo Redentor (para que amarrara muy perrón, pues). Conforme pasaron los días, la preparación tomó una forma tricolor muy chingona. Casi lloré de la emoción.

Cuando llegaron los señores, les indiqué que yo tendría que esparcir la poción, pues así fueron las indicaciones de los espíritus de Reyes Heroles, Fidel Velázquez, entre otros. Además tenía que caminar sobre la mesa de sesiones, susurrando una oración que nadie podría escuchar más que yo y, en los sillones de los consejeros, debería poner la poción en forma de signo de pesos ($). Así sucedió. Un día antes de la sesión del INE, a la medianoche, realicé el trabajo. Terminado pedí me llevaran a la casa pues estaba agotada. Creo que me dormí dos días seguidos sin saber qué. Al tercer día llegaron unos señores a la casa y me agradecieron el trabajo. “Todo salió a la perfección, salimos limpios”, me dijeron.

La bronca se armó porque me quisieron pagar con Tarjetas Salario Rosa, me dio tanto pinche coraje que los convertí en marranos (hasta eso, no batallé). Ahí los tengo en el trochil engordando (seis grandes puercos), para vendérselos a Don Blas el carnicero, por lo menos unas carnitas deben de salir. Eso me pasa por confiar en cabrones”.

Yo lo cuento como me lo dijo la Bruja Mafufa. Así que aguzados si no pagan honorarios. ¡LOS HONORARIOS SON SAGRADOS!


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