JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ
JOSÉ DE JESÚS REYES RUIZ

El Gobierno Federal, a través de sus esplendidas y maravillosas instituciones, principalmente la PGR (dirigida magistralmente por el amigo Cervantes, candidato formal para la Fiscalía Anticorrupción pensando en la necesaria protección de las espaldas del señor de Los Pinos al terminar –por fin– su mandato) ha girado orden de aprensión en contra de la ALCANTARILLA que resultó culpable del desastre del SOCABÓN DEL LIBRAMIENTO DE CUERNAVACA, que le costará al país la friolera de 2 mil doscientos millones de pesos –y contando– más lo que se acumule por la realización de un puente que solucionará en cuestión de algunos meses –posiblemente un año– el grave problema provocado por la dichosa alcantarilla, que además es también responsable de la muerte de dos personas.

De la misma manera, el Gobierno y la PGR han solicitado a la INTERPOL su ayuda en el caso de que la alcantarilla haya salido del país y se encuentre en Guatemala, Panamá o en Italia, a donde acostumbran ocultarse estos delincuentes –en su caso no de cuello blanco-, para que inmediatamente se solicite su pronta extradición para que sea juzgada por las autoridades de nuestro país y no exista la posibilidad de que salga de prisión en lo que le quede de existencia, porque así “se las gasta” nuestro maravilloso sistema de justicia, cuyas cifras de impunidad están en un nada criticable 98%.

Y así se da cumplimiento al ofrecimiento del gobierno federal de que se hará valer la justicia en éste como en cualquier otro caso que se le parezca, “caiga quien caiga, hasta sus últimas consecuencias” sin excepción alguna.

De acuerdo a las investigaciones y peritajes realizados –como se había prometido a la ciudadanía– se detectaron otros responsables, como por ejemplo “las terribles lluvias” pero impersonales como son no pudo señalarse responsables; por las lluvias que se dan y de esta magnitud en el Valle de México y sus alrededores, algo tienen que ver con el Dios Tláloc, pensaron en detenerlo, pero al único Tláloc al que conocen resultó demasiado pesado como para transportarlo y forzarlo a dar una declaración previa, y mucho menos llevarlo a alguno de los reclusorios capitalinos o a los de alta seguridad por la sencilla razón de su tremendo peso. Y al parecer nuestras autoridades desconocen –porque jamás han entrado a un museo en su vida, se los impide su ideología priísta– que existen Tlálocs en dimensiones más reducidas, y prefirieron dedicar todas sus energías a la búsqueda de la Alcantarilla, el principal responsable.

Pero lo que no dejaron de afirmar –y con vehemencia– fue que la responsabilidad también recaía en una ciudadanía que acostumbra a tirar la basura en donde no debe –lo que eventualmente tapó la dichosa alcantarilla– y lo subrayan para que paren de cuestionar a nuestras gloriosas instituciones siendo ellos, la sociedad civil, también responsable en esta tragedia que de alguna forma echó a perder –un poco, sólo un poco– la imagen maravillosa del Sr. Peña, que recién inauguró ésa que fue considerada como una de las grandes obras de su mágico sexenio.

Para fortuna de todos, este hecho del socavón, sucedido hace apenas unas semanas, se vio opacado primero por la bonita foto del Sr. Peña en compañía del güerito Velazco y el cantante Julión navegando por el siempre limpio e impecable Cañón del Sumidero. Cómo iba a saber el honesto Sr. De Los Pinos que unos días después el Departamento del Tesoro norteamericano implicaría al acompañante como parte del sistema de lavado de dinero –en sus empresas– del recién capturado Capo de perfil Bajo un señor de apellido Flores hasta ahora desconocido –claro– por las autoridades mexicanas, principalmente la PGR que tiene otras cosas más importantes ¿? en qué ocuparse.

Me critican por ardor, diría el cantante señalando que las autoridades norteamericanas –que seguramente ni en el mundo lo hacen, y que no gustan de su maravillosa voz– le tenían envidia por su enorme éxito entre el público nacional, mientras que en Los Pinos, mejor borraron –por si las dudas– la dichosa foto del sistema de comunicación de la presidencia.

Eso sí, se dieron a la tarea de encarcelar a los delincuentes que se animaron a realizar –ese mismo día– una protesta por la visita –non grata– del Sr. Peña a tierras chiapanecas acusándolos de:

 

Motín, atentados contra la paz, la integridad corporal y patrimonial de la colectividad y del Estado, y en agravio de la sociedad

 

Pero lástima, Margarito, que unos días después saldrían nuevas noticias que seguirían enlodando la imagen límpida del presidente. Desde las tierras lejanas del Brasil, tres de los directivos de la empresa Odebrecht (dedicada a corromper internacionalmente a quien se deje) cuyas triquiñuelas salieron a la luz gracias a investigaciones periodísticas y del sistema de justicia norteamericano, ya hace tiempo y en donde desde un inicio se implicó a nuestro país México a donde estos piloneros –que dan pilón, es decir, mochada para que mejor se entienda– entregaron una propina de 10 millones y medio de dólares para de esa forma obtener los favores de pulcros personajes –éstos sí de cuello blanco– que rodeaban al Sr. Peña.

Y claro que nuestra PGR, que duerme el sueño de los justos, donde este Señor, el amigo Cervantes, representa al “Pedro que bajó un sombrero y recargado de un cactus –lo cual debe ser doloroso– trata de no ser molestado con semejantes insignificancias”, se ve obligado a despertar cuando un asunto de esta magnitud ocupa los medios, o se hace público en los Estados Unidos, como el caso de Julión y Márquez, o cuando la información –que ya le había sido enviada desde abril– sale a relucir no sólo en el medio de comunicación Globo de aquella nación, sino también por la investigación de dos brillantes periodistas mexicanos que trabajan para la revista Proceso y para Carmen Aristegui.

Esta historia continuará…


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