EMILIO
EMILIO

El maestro Pablo Torres Corpus, actual subdirector administrativo del Instituto Zacatecano de Cultural (IZC), publicó en su página personal de Facebook, al muy inicio del viernes –una de la madrugada–: “Si se hubiera hecho en el Felguérez: está muy chico, no hay dónde estacionarse. En Plaza de Armas: está muy grande, va a llover, ya chole, no es íntimo. En el Teatro Calderón: lo van a tomar, no luce, hay mala acústica. En el Teatro RLV: está muy lejos, nadie va. Y así…”

El contexto del mensaje lo conoce: el viernes llegó un meteoro que estropeó el concierto inaugural del Festival de Jazz & Blues. No cantó Karen Souza y, entonces, muchos nuevofans y asistetodogratis se fastidiaron; pese a la lluvia y la imposibilidad de hacer el recital, sin mostrar comprensión, se dedicaron a presentar sus críticas oportunas.

Ya sabe usted, lectora, lector, el festival ahora estará en el Teatro Ramón López Velarde y Souza volverá en noviembre.

A dónde voy: ahora todo mundo advierte que hay un cierto gusto y fomento gubernamental por la música y, por lo tanto, hay music fans oportunos muy críticos que no advierten la emergencia de nuevos públicos. Y esos emergentes son jóvenes que requieren espacios ad hoc para su proliferación.

No era un desacierto el nuevo escenario. El accidente estuvo en la lluvia nocturna que siguió a la tormenta vespertina. Quizás para lo que sigue sea que el escenario del festival sea llevado a los teatros que impedirán las improvisaciones y libertades corporales que permite disfrutar el blues y el jazz. Y todo porque los nuevos music fans oportunos piden ir al auditorio o patio del Felguérez, será por alguna razón de bebidas.

Va un tip para el Instituto Zacatecano de Cultura: si hacen con discreción y serio el estudio sobre nuevas audiencias, consumos y públicos, y se ponen algo de piel de elefante, podrán hacer un trabajo que aporte para quienes se deben. Si no, seguirán en festivalitis y espectacularización.

Algo más

Vivimos los días de las renegociaciones del Tratado de Libre Comercio y en Zacatecas ni tirios, y menos troyanos, están mirando qué va a pasar con las industrias culturales locales –editoriales, fotografías, diseños, música, actores… de arte–. No estará mal que se entre al tema.


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