FRANCISCO LEANDRO
FRANCISCO LEANDRO

REALMENTE NO ESTOY TAN SOLO. ¿QUIÉN LES DIJO QUE SE FUERON?

“Gustos culposos” es una expresión que he escuchado y leído en los últimos años, para hacer referencia a algo que es apetecible para alguien, aunque esto sea mal visto o poco aceptado por los demás.

Bien, para empezar, creo que ningún gusto es culposo, te gusta y ya.

Un día estuve en una convivencia con amigos, todos contemporáneos, estábamos en el patio de la casa de un reciente matrimonio, celebrando, entre otras cosas, la adquisición de algunos de esos aparatos a los que estamos acostumbrados para que la vida nos sea más sencilla y mucha diversión.

Sonaban reencuentros de la música pop, las mujeres sabían los pasos de baile de todas las canciones de Jeans, Magneto y otros. Los hombres recordábamos los momentos de los primeros cortejos en las tardeadas.

Todo iba bien, al calor de las micheladas y leones rojos, hasta que, de repente, en la lista de canciones y recuerdos salió una de un cantautor que todos conocemos.

“Realmente no estoy tan solo…” se llama la canción de Ricardo Arjona, misma que nos llevó a un silencio “incómodo”, seguido de carcajadas, quejas y peticiones de que la cambiaran.

Al ver esta reacción, recordé que a varios de ellos les gustaba; es más, uno de los quejosos más atroces me prestaba los discos del guatemalteco.

Después de la rechifla y de los rubores en las caras de algunos, vinieron más y más canciones, la gran mayoría de ellas sin siquiera el intento de metáfora fácil y palabras rebuscadas, que son dos de los reclamos globales en contra de Arjona. Canciones como: “la de la gasolina”, “¿Cómo te voy a olvidar”, “Pásame la botella”, fueron las coreadas y bailadas por los profesionistas cultos, reprobadores de las baladas pop.

¿Hasta dónde reprobamos algo por moda? ¿Hasta dónde aceptamos algo por moda? ¿Qué es realmente malo musicalmente y qué podemos considerarlo así por ir con la mayoría?

La reprobación y la burla al cantante mencionado ha sido un fenómeno, campañas en contra de su trabajo, hasta conciertos cancelados. Se llama moda.

Y, bueno, a muchos de los jueces más crueles les recuerdo que se acuerden de la vecina MILF o de la maestra a la que le dedicaban “Señora de las cuatro décadas”, o cuando tenían que cantar el coro de “Mujeres” porque en el paseo de coche su chava los invitaba a formar parte de la escena.

“Libre” se llama la canción que me late del “odiado músico”, creo que ésa y otras dos, nada más. Y al momento de disfrutar música o lo que sea, trato de hacerle honor al significado de la primera palabra de este párrafo.

 


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