Tomás Mojarro
Tomás Mojarro

Desde los meses previos al proceso electorero arranca la campaña de radio, TV y medios impresos,
para atemorizar a las masas con el candidato opositor e ilusionarlas con un PRI al que el discurso oficial
presenta cambiado

¿Aumentar salarios? Eso es populismo. Empresarios.

El engaño colectivo, mis valedores, engaño de masas. Dos son los vocablos principales con los que en
este país los oligarcas del Sistema y el sistema de los oligarcas inducen y deforman el criterio de las
masas desde los medios de acondicionamiento social, pieza fundamental de la oligarquía. La democracia
es uno de tales vocablos. El otro (¿tóxico, electrizado, radiactivo?) es el populismo, que hoy mismo
comienza a manipularse como estrategia para la descalificación de cierto candidato puntero para las
elecciones del 2018. ¿Pueden, quieren, adivinan ustedes el nombre de tal candidato? ¿Su nombre les es
familiar?
Como hoy en el linchamiento del presidente de Venezuela, el poder utiliza el espantajo del populismo
para ir preparando el ánimo de las masas y que lo vean como una real amenaza para los mexicanos. "El
populismo, un peligro para México", que tal vez ahora ya no lo afirmará aquel Antonio Sola, estratega
de la guerra sucia, para espantar a los cándidos, y que hoy, declara, estaría dispuesto a manejar la
candidatura del tabasqueño "que luego de una evolución positiva ya no considera un peligro para
México". En fin.
¿Qué sea, qué pueda ser ese populismo que hoy día abarca a figuras como Trump y Francisco el
pontífice? A los presuntos votantes no se lo explican, como tampoco en qué consiste esa "democracia"
tan bien cantada por los rumbos de la partidocracia. De esos vocablos la "democracia" corresponde al
PRI y su candidato, y el populismo a Andrés Manuel López Obrador, presidente del partido
Movimiento de Regeneración Nacional, MORENA, puntero siempre en las preferencias populares y
hasta hoy perdedor frente al tinaco, la despensa familiar y las tarjetas de Monex, lavador de dinero y
aliado del PRI según Edgardo Buscaglia, investigador, ese Monex que con el tinaco y la despensa
familiar llevaron a la gubernatura del EDOM a algún primo hermano de Peña., así de potente resulta su
"democracia". ¿Y las masas, ante tal sinvergüenzada? ¿Nosotros qué? Ah, México.
Así pues, desde los meses previos al proceso electorero arranca la campaña de radio, TV y medios
impresos, para atemorizar a las masas con el candidato opositor e ilusionarlas con un PRI al que el
discurso oficial presenta cambiado, renovado, entregado a las masas y que a favor de ellas va a combatir
la corrupción y a elevar el nivel de vida de los sectores más desprotegidos, y qué importa que lo
desmienten la historia y la realidad objetiva. Tal es el discurso rancio y embustero para que una vez más,
y mediante tinaco y despensa familiar, los más pobres e ignorantes vuelvan a aceptar como verdaderos
semejantes embustes y trampas en el proceso de las urnas, y vuelvan a entregar su cartoncito con la
equis dibujada a los depredadores del grupo Atlacomulco, y un rancio PRI "renovado" siga encuevado
en Los Pinos. ¿Culpa de quién o de quiénes? Ante los asistentes de la XXII Asamblea Nacional del PRI
lo afirmó el priísta mayor:

"Como Presidente de la República tengo la convicción de fortalecer la legalidad y cerrar espacios a la
corrupción. En el tema de Ética y Rendición de Cuentas creamos un nuevo Código de Ética, dando
respuesta a la lucha en contra de la corrupción y contra la impunidad".
Y los aplausos resonaron en las propiedades de los Duarte, en la casa blanca, en la mansión de
Malinalco y en.
¿Pero qué es, en realidad, el tan mentado populismo? De esto hablaré después aquí mismo.
(Vale.)


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