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Morena vivió ayer uno de sus primeros encontronazos al interior del partido.

La opacidad acompañó en todo momento la “encuesta” con la que se eligió a su  casi segura  abanderada a la Jefatura de Gobierno.

A puerta cerrada y sin mostrar números, Morena dio a conocer ayer que la Delegada Claudia Sheinbaum encabezó las preferencias en su “encuesta”.

Los precandidatos fueron citados en el Hotel Benidorm, en la colonia Roma Norte, a las 18:00 horas.

Según asistentes a la reunión, los cuatro escucharon de la Comisión de Seguimiento la conclusión de  que en “todas las encuestas” Sheinbaum encabezaba las preferencias.

Sólo se presentaron dos hojas con datos que avalaban el dicho, pero no fueron exhibidas las encuestas en su totalidad ni entregadas a los aspirantes.

Molesto, Ricardo Monreal se levantó y abandonó el encuentro mientras el resto deliberaba sobre la difusión de los resultados.

El Delegado de Cuauhtémoc se topó en el lobby del hotel con reporteros y aseguró que no le resultaría sencillo aceptar el resultado, pero que no dejaría el partido.

“Porque luchar contra la nomenklatura no es fácil, pero yo lo respeto”, dijo. Después se retiró a su domicilio.

Martí Batres, dirigente capitalino de Morena, fue el único que esquivó a la prensa y prefirió fijar postura en Twitter. Aseguró que, aunque el “sondeo” lo ubicó como el más conocido, Sheinbaum tenía la mayor preferencia.

Agregó que Monreal apareció en tercer lugar y ni siquiera nombró a Mario Delgado, quien debió ocupar el cuarto sitio.

Más tarde, Delgado explicó que la muestra de la encuesta fue de mil 400 capitalinos con un cuestionario que midió la valoración positiva y negativa de los aspirantes entre la población.

Los resultados fueron dados a conocer por Gabriel García, secretario de Formación, y Mauricio Hernández, secretario de Capacitación Política, entre otros.

“Estoy muy tranquila”, dijo Sheinbaum al salir del Benidorm.

 


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