ERIK FLORES / ntrzacatecas.com
ERIK FLORES / ntrzacatecas.com

Cuando tenía 5 años, ganó un concurso de dibujo en su natal Roldanillo, en el Departamento del Valle del Cauca, en Colombia, camino que le marcaría el afamado artista plástico Omar Rayo para adentrarse en la pintura.

Se trata de Diego Montoya Concha (1972), radicado en Zacatecas desde 2005, gracias a Manuel Felguérez Barra, originario de Valparaíso, quien expuso su obra y compartió sus conocimientos en el Museo Rayo de Dibujo y Grabado Latinoamericano en 1997 e invitó a artistas integrantes de la Fundación Museo Rayo (Fundamur) para visitar la tierra de cantera y plata.

En Colombia fue bailarín profesional, ejecutaba el clarinete y dirigió grupos de danza folclórica, lo que permitió a Diego Montoya conocer los paisajes, ritmos y música de su país.

Sin dejar de dibujar desde la infancia, formó parte de los talleres del Museo Rayo y cada que había exposiciones de obra, asistía a un encuentro de poetas de Colombia, que se desarrolla desde hace 35 años, con invitados de México, España y países vecinos.

Una vez que salió de Colombia, Diego Montoya se abrió al mundo, al grado de mostrar su trabajo pictórico en el Museo de Arte Contemporáneo de Cuenca, en el Guayasamín, en Quito, en el municipal de Guayaquil, el Rayo, el Bolivariano, el del Parque (en Armenia); en el Siqueiros (Ciudad de México), el Fernando García Ponce-Macay (Mérida, Yucatán), Ágora (Fresnillo), Manuel Felguérez, Francisco Goitia y Pedro Coronel (en Zacatecas), así como en Estados Unidos y Francia.

Admirador de la obra del jerezano Ramón López Velarde, entre muchos otros escritores, Diego Montoya fusiona su creación pictórica con la poesía y la música; esto lo llevó a pintar la colección Un cielo cruel y una tierra colorada.

Tras una larga trayectoria como pintor, ahora el colombiano muestra 20 piezas, dípticos, trípticos y polípticos, de la serie La esencia poética del color, en el Museo de la Barrica, en el Campo Real Vinícola, ubicado en Trancoso, Zacatecas, donde este sábado se desarrolló la Vendimia Tierra Adentro 2017. Ahí permanecerá en exhibición hasta finales de diciembre.

De acuerdo con Nelson Méndez, doctor en filosofía, la obra de Montoya Concha se remite y rinde homenaje a la esencia musical del color, a sus ondulaciones y contrastes, a sus silencios teñidos de negro y de blanco, a sus movimientos y confluencias, que hacen de su vibración un medio musical, de la misma manera que en la poesía se honra a la música a través de la palabra, la sílaba y la imagen.


Los comentarios están cerrados.