ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

Durante la conferencia de prensa ofrecida ayer por los integrantes del Grupo de Coordinación Local en materia de seguridad pública, el procurador Francisco Murillo Ruiseco informó que han sido identificadas 8 de las 26 víctimas localizadas en varias fosas clandestinas ubicadas en la zona serrana de Valparaíso, al norte de la entidad. Faltan todavía 18 cuerpos por ser recuperados por sus familias…

Pero ¿cuántas familias en total en la entidad estarán esperando una llamada, un indicio, acerca de uno de sus miembros que fue “desaparecido”? Los casos se cuentan no sé si por decenas o por cientos, teniendo en cuenta que muchas de estas desapariciones (a menudo considerados como levantones, perpetrados por grupos delictivos) ni siquiera son denunciadas ante la autoridad, ya sea por miedo a las represalias de los delincuentes o por desconfianza de las autoridades, o por ambas razones.

Hoy se conmemora, a nivel mundial, el Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas, es decir, se recuerda a las víctimas que fueron desaparecidas por la propia autoridad, que pueden ser miembros no de una célula criminal, sino de una corporación policiaca, por ejemplo. Y en Zacatecas, que se tenga memoria, ha habido varias.

Quizás la que más se recuerda sea aquella del famoso “caso de los cazadores de Guanajuato”, cuando quedó demostrado –incluso con pruebas en video– que un grupo de policías municipales detuvieron a un grupo de cazadores en el municipio de Joaquín Amaro (El Plateado) y luego los habrían entregado a un grupo delincuencial, quienes finalmente podrían haberlos asesinado e incluso desaparecido sus restos de la faz de la tierra, con sabrá Dios qué métodos…

Aquella desaparición forzada, como recordamos, dio paso a una investigación y operativo de búsqueda intenso, que dio como resultado la detención de siete policías municipales de aquella demarcación… y la el hallazgo de varios puntos (uno en el predio Los Negritos, en Calera, y otro en el propio Joaquín Amaro) donde se localizaron sendas fosas clandestinas con un montón de restos humanos (fragmentos de osamentas, en muchos casos), pero que no correspondían a los ocho cazadores desaparecidos.

En este momento, según la titular de Derechos Humanos en Zacatecas, María de la Luz Domínguez Campos, hay al menos dos casos denunciados de desaparición forzosa, y se siguen investigando. Pero ¿qué pasó con todos los otros restos humanos encontrados en aquellas fosas? ¿Cuántas personas fueron finalmente identificadas y entregados sus restos (lo que quedó de ellos) a sus familiares, a fin de darles al menos un poco de consuelo?

Sí, tal vez a la tipificación legal de las desapariciones forzadas, las cometidas por la autoridad, le falte una adaptación a la realidad actual, pero no podemos soslayar mientras tanto la desaparición de cientos de otras personas a manos del crimen organizado o de bandas locales, como se les quiera ver, sin preguntarnos qué tanto se investiga y con qué dedicación se llevan a cabo las diligencias judiciales para encontrar a los culpables y llevarlos ante la justicia.

Tal como la propia autoridad de procuración de justicia ha aceptado en diversas ocasiones, el delito de secuestro o de privación ilegal de la libertad ha venido en aumento en los últimos meses. Así como también ha aceptado la autoridad que ahora, a diferencia de antes, tal parece que se secuestra ya no sólo a quienes representan la posibilidad de obtener fuertes cantidades de dinero a cambio de la libertad del secuestrado, sino que ahora se secuestra… casi a cualquiera, sin importar su condición económica o social. ¿Estamos todos expuestos, pues?

No me queda duda pues de que, en este momento, sería de vital importancia que la propia estructura gubernamental en materia de seguridad ofreciera abiertamente, en público, toda una campaña de concientización y de prevención contra el secuestro, para que se fomente el autocuidado de la sociedad en general, que aprendamos a cómo evitar ser víctimas de un levantón, y que entendamos que denunciar es parte fundamental para ayudarle al gobierno a hacer su trabajo.


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