FRANCISCO LEANDRO
FRANCISCO LEANDRO

Toda mi vida me dediqué a trabajar detrás de un mostrador, a vender y comprar cosas, a atender clientes, con diferentes ideas, gustos y comportamientos.

Después de observar que algunos niños cantaban o bailaban determinados tipos de música, muchas veces “satanizados” y estigmatizados, empecé a tener una postura de no aceptación para algunas expresiones folclóricas de nuestro país o adoptadas por nuestra gente.

Muchas de las veces tenemos esas ganas de vivir en un mundo correcto, en el que nada, o casi nada, sea mal visto o poco aceptado. Estamos en contra de las corridas de toros, de determinado género de música, de determinado tipo de baile, etcétera.

Conocí a gente que le escupía a un torero sin haber entrado a una corrida de toros, sin conocer de qué se trata.

Lamberto Quintero, Martina y Laurita Garza fueron personajes célebres del corrido mexicano, composición que trata de contar una historia, de la índole que sea, pero que parezca lo más real posible.

Un día, en la tiendita que les cuento, limpiaba jitomates y llegó un chavito de aproximadamente 12 años por bolillos; en su mano traía un celular con “corridos alterados arremangados”. Me enojé muchísimo de ver cómo esa cultura de muerte, violencia, drogas, de megalomanía, había llegado a los niños.

Dejé el ocio un rato y me puse a leer noticias, entender muchas cosas. Las cabezas rodantes, los cuernos de chivo, y las botellas de “bucanitas”, son algo real, algo que está por todo el país, algo que es la realidad y que el corrido mexicano tenía que retratar. El pan de cada día.

No podemos evitar la realidad, es nuestra cultura, es el retrato de lo que se vive en el país, en otras partes del mundo también se refleja la vida diaria en las expresiones musicales, porque, déjenme decirles, es música, aunque no quieran o queramos, y hay buenos ejecutantes, se los juro.

El rap es muy violento, habla de las calles, drogas y riñas entre barrios y mismos músicos; he visto a gente que le gusta esta música, que ha ofendido a la que le agradan los corridos.

El rock es agresivo, habla de drogas y sexo. ¿Han leído sobre asesinatos, suicidios y violaciones relacionadas con algún tema musical rockero?

Hacen marchas, juntan firmas, revientan bailes, con tal de que no se toque esa música, pero, ¿de qué serviría esto? ¿Esto erradica la desigualdad y la pobreza? ¿Cuántas personas que están en contra de dichas expresiones culturales son consumidores de drogas y abonan al narco?

Conozco a muchas personas que les gusta esa música, y tienen comportamientos intachables, sin adicciones ni muestras violentas. Conozco a gente que gusta de la música docta, pero que colecciona armas y la violencia es su costumbre.


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