SERGIO SARMIENTO*
SERGIO SARMIENTO*

“No vendemos un auto, vendemos un sueño. Hay muchos equipos de futbol en nuestro país, pero sólo un Ferrari”

Luca Cordero di Montezemolo

 

El Ferrari rojo con placas de Morelos hace más difícil el pase automático del procurador Raúl Cervantes al cargo de fiscal general. El problema no es el costo del vehículo: Cervantes tiene un patrimonio importante producto de su trabajo en un exitoso despacho de abogado y de su participación en distintas empresas, especialmente del ramo del transporte. Tampoco lo es el registro en Morelos. Esto es legal, siempre y cuando tenga uno domicilio en esa entidad. Y el procurador tiene una casa en Cocoyóc. El problema es que el domicilio registrado para el Ferrari en Xochitepec es al parecer falso.

La nota de ayer en Reforma, con información de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad de Claudio X. González, es un nuevo golpe a las aspiraciones de Cervantes. Estrictamente hablando, el procurador estaría cometiendo un fraude fiscal en la Ciudad de México para evitar el pago de alrededor de 200 mil pesos anuales de tenencia.

Cervantes no es el único capitalino en registrar vehículos en Morelos. Las diferentes políticas de tenencia han generado incentivos poderosos para hacerlo. Otra investigación de Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad señala que una red de “gestores” trabaja con agencias de ventas en la Ciudad de México para emplacar autos en Morelos. El costo va de 5,300 a 7 mil pesos, lo cual es un precio módico ante la tenencia capitalina que asciende a 5 por ciento anual del precio de un auto. La práctica está haciendo posible la evasión de 2 mil millones de pesos anuales de las arcas de la Ciudad de México (El Universal 29.08.17).

Una práctica tan extensa como ésta es indicio de una mala política pública. La eliminación de la tenencia fue una medida populista impulsada por Felipe Calderón como candidato. Una vez en la Presidencia se dio cuenta que era una mala idea, ya  que reduciría una recaudación eficiente que se aplica fundamentalmente a los ciudadanos de mayores recursos. Ante la presión política, el presidente optó al final de su mandato por abrir la posibilidad de que cada entidad cobrara o no la tenencia. Esto hizo que hubiera tasas distintas que han generado los incentivos de registro en entidades distintas a la residencia del dueño.

En Morelos no se cobra tenencia. En la Ciudad de México hay una muy alta para autos de lujo y los que son propiedad de empresas. Los autos muy baratos o los viejos reciben, en cambio, un “subsidio”, una exención, cuyo propósito es no perder los votos de la clase media. Pero el incentivo para registrar vehículos caros o de empresas en Morelos es enorme.

Mi posición siempre ha sido que se mantenga la tenencia en todo el país, pero a niveles razonables. Es justo que se pague un impuesto por el uso de vehículos, los cuales utilizan infraestructura, como calles y carreteras, que se construyen con dinero público. También es una forma de compensar a la sociedad por la contaminación. El impuesto, sin embargo, debe ser sensato y parejo, porque todos los autos utilizan las vialidades, o en todo caso mayor para los autos que contaminan menos. Los impuestos exagerados, como 200 mil pesos al año por un vehículo de lujo, no generan recaudación, sólo distorsiones en el mercado y fuertes incentivos para la corrupción.

El que tantos vehículos capitalinos se estén emplacando en Morelos es consecuencia de malas políticas públicas. El que lo haga el procurador en un domicilio falso es un delito.

 

Medio millón

López Obrador está consiguiendo que el PRD se mude a Morena. Es fácil despreciar la decisión de Dolores Padierna y René Bejarano de hacerlo, pero su organización, ahora llamada Movimiento Nacional por la Esperanza, tiene medio millón de miembros, potenciales votos corporativistas.

 

*Twitter: @SergioSarmiento


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