ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

Pasó este fin de semana como un suspiro, en el que la reflexión sobre el primer informe de gobierno de Alejandro Tello Cristerna más bien se diluyó, o de plano acabó convirtiéndose en toda una serie de memes en las redes sociales, que hicieron escarnio de las cuentas alegres presentadas por el gobernador, en abierto contraste con lo que muchos zacatecanos viven (o sufren) día a día.

Suponiendo por un momento –sin conceder, claro– que todo lo presentado como buenos resultados (como “excelentes”, lo calificaron algunos funcionarios y diputados priístas) sea real, que se han generado los más de 8 mil empleos, que se ha combatido la inseguridad, que hay mejor cobertura en salud y educación… ¿por qué entonces es tan mal visto el gobierno de Tello?

Los diputados de oposición lo señalaron en la mañana de ese día, durante la sesión en la que les entregó su informe según lo estipula la ley, y le reclamaron tibieza, inacción, omisiones, etcétera. Pero luego, en el evento realizado en las instalaciones de la feria, miles de acarreados sólo sirvieron de pantalla a los demás reclamos que otros zacatecanos (también miles) le hicieron y le hacen y le seguirán haciendo.

Como colofón de ese día de informe, el otrora “día del gobernador”, por la tarde tres estudiantes universitarios fueron agredidos a balazos al salir de la escuela de veterinaria de la UAZ, aparentemente cuando intentaban asaltarlos o quitarles el carro. Dos de ellos murieron a causa de los balazos, y uno más está hospitalizado.

Hechos como éste, además de los que vinieron ocurriendo a lo largo del fin de semana, no son ahora más que “cachetadas de realidad” que acaban por desencantar a más de dos, y que dan pie para que más personas de la entidad eleven nuevos reclamos, nuevos señalamientos, nuevas inconformidades por lo que ellos perciben que no se está haciendo, sin importar lo que sí se ha hecho y que fue informado por el mandatario.

Pero es que la realidad es canija. Se encarga de hacer ver mal aquello poco que se hace bien, con el simple argumento de que “no es suficiente”. Pero es que no es suficiente lo que se ha hecho –sigamos suponiendo– en materia de seguridad pública, porque día a día seguimos viendo asesinatos violentos, ahora ya tocando a personas inocentes de la sociedad civil; seguimos enterándonos de secuestros y levantones; seguimos escuchando de robos de autos o de casas… y da miedo pensar de todo lo que no nos enteramos pero que sucede y no trasciende por el miedo a denunciar, o por la desconfianza que se tiene a la autoridad.

Tampoco es suficiente lo que se hace en educación, cuando todavía nuestra entidad se encuentra entre las que tienen gran cantidad de analfabetas entre su población, o entre las que destacan porque hay muchas personas sin terminar su educación básica, o media, o superior. Y ya de los problemas del magisterio y sus exigencias salariales, ni hablemos. Tampoco se ha logrado solucionar del todo, y seguimos arrastrando la bronca de todos los años.

Ni es suficiente en materia de combate a la pobreza, cuando las cifras más recientes del INEGI siguen revelando que la mitad de nuestra población es pobre, y muchos además están en un grado superlativo de marginación. Ni han sido suficientes los empleos, ni los que ahora suplen con suficiencia las necesidades de la gente. ¿Faltan cosas por hacer? Sí, por supuesto, y creo que una de las que son urgentes, es tomar una respetuosa y urgente dosis de prudencia a la hora de informar las acciones.

Ahora ha comenzado el segundo año de gobierno, y el revuelo está ya no en el trabajo gubernamental, sino en la pugna electoral, incluso los anunciados cambios en el gabinete. Total, de los pobres, las víctimas, los analfabetas y los desempleados, que se encargue alguien más. Ahora lo importante para muchos será llegar al poder… sin importarles la cruda realidad.


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