Tomás Mojarro
Tomás Mojarro

 

Era un ataque cobarde, alevoso, contra la democracia, contra la libertad. La gente estaba confundida, las calles eran el escenario del caos

(Mi retablillo anual.)

Los aviones iban directo al blanco. Era un ataque cobarde, alevoso, contra la democracia, contra la libertad. La gente estaba confundida, las calles eran el escenario del caos. Luego las calles vacías, los comercios cerrados, la palabra ausente, el espíritu asesinado. La fecha se escribía con dolor y rabia en la memoria de un mundo que se negaba a admitir la atrocidad, el genocidio.

Pero no equivocarse, mis valedores. Yo no soy de esos manipulados del fervor inducido por el atentado a las Torres Gemelas de N.Y. que olvidan lo que en verdad debería interesarles.  Que las entrañitas sensibles caigan en la trampa del duelo colectivo al que los incita el Imperio. Once de septiembre, Torres Gemelas, miles de víctimas. No conmigo, que a mí me nace conmemorar el daño inconmensurable y la herida que la perversidad del gringo perpetró en un país hermano como es la República de Chile, con el sacrificio y la muerte de don Salvador Allende, su presidente constitucional, y los miles de chilenos que fueron asesinados o tuvieron que conocer la tortura en celdas de castigo y sufrir el gobierno de un dictador. Después de esto, ¿Las Torres Gemelas como prioridad, como exclusividad?

En Chile, país hermano miro un palacio de gobierno en llamas, con Washington de victimario. Los aviones, directo al blanco. “La historia, cansada de crear.”

Chile, 11 de septiembre, 1973. Richard Nixon tramó el magnicidio, la CIA como cerebro de la acción terrorista. De brazo ejecutor, un Pinochet que antes de fallecer viejo, achacoso, con fama pública de multiasesino y corrompido hasta el tuétano de un alma en ruinas, susurraba, vocecilla de vahído y desguanzo:

– Pido perdón si es que en aquel entonces cometí algún error.

El 15 de septiembre de 1970 R.M. Helms, entonces director de la CIA, fue llamado por Nixon, quien le ordenó la operación encubierta en Chile. Tenía que evitarse que el marxista Salvador Allende llegara a La Moneda. ¿Cuántos habían visto a un presidente de EU. fuera de sí? Era un espectáculo. Y no había más solución que acatar la orden rabiosa de Nixon:

– Hay una posibilidad entre 10, ¡pero he de salvar Chile! Tienes 10 millones de dólares y más, si es necesario, ¡pero haz chillar la economía!

Santiago de Chile. “Existían muchos intereses económicos. Los tenebrosos propósitos de la ITT: en 1970 sugirió al gobierno de EU. que interviniera en los asuntos políticos de Chile. Proponía el estrangulamiento económico, el sabotaje diplomático, crear el pánico en la población, el desorden social, para que al ser sobrepasado el gobierno, los militares quebraran el régimen democrático e impusieran la dictadura”. Y llegó el tiempo de las cacerolas.

Tiempo después, un 11 de septiembre también, pero del 2001, se dolía G.W. Bush, protector de halcones israelíes genocidas, que en los sucesos de las Torres Gemelas encontró el pretexto perfecto para invadir Irak, asesinar a Saddam Hussein y apoderarse del petróleo del país invadido:

“¡No sé por qué nos odia todo el mundo. Estoy asombrado porque sé lo buenos que somos!”

“No, Sr. Presidente, le refutó R.M. Bowman, ex director de la Guerra de las Galaxias. Ni somos buenos ni usted le dijo la verdad al pueblo de EU. de por qué somos blanco del terrorismo: ¿porque representamos la democracia, la libertad y los derechos? ¡Mentira! Porque nuestro gobierno ha hecho cosas odiosas”.

El 11 de septiembre, mis valedores, ¿qué significa para todos ustedes? ¿Nueva York o Santiago de Chile? ¿Allende o Bush? Don Salvador. (A su memoria.)


Nuestros lectores comentan

  1. La historia revela los hechos reales, los gringos si que son muy hostiles traicioneros y se hacen pasar por blancos corderos, pero es hora de abrir nuestro ser, nuestras conciencias, el mundo tiene que enterarse de las mentiras y ambición. También el asunto con Corea de norte es otra de sus tantas mentiras son los gringo quienes quieren provocar enfrentamiento, sumarle también lo que sucede en Venezuela y al país de Brasil también

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  2. Y Hay mucho de que hablar si le buscamos la verdadera historia de la infamia del robo de mas de la mitad del territorio mexicano por $ 15 millones de dólares con el tratado de Guadalupe Hidalgo de 1848 y la cobarde invasión a nuestro territorio por el ejercito de EU

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