ALBERTO CHIU
ALBERTO CHIU

Me resulta bastante lamentable ver cómo, ante escenarios de tragedia que nos afectan a todos, la respuesta de las autoridades, la de quienes son cabeza de organismos, y de la sociedad misma, es básicamente la misma: una terrible tibieza a la hora de exigir resultados, justicia, prevención, seguridad, paz.

Lo vimos durante la muy menor manifestación por la paz convocada por el Frente de Estudiantes Zacatecanos Unidos, el 2 de junio de este año; lo vimos en la también mínima marcha y manifestación convocada por redes sociales y realizada el jueves pasado en la Plaza de Armas; en la manifestación de los estudiantes de Veterinaria de la UAZ para “exigir” esclarecer el asesinato de dos de sus compañeros… tibieza.

Tibieza también en las posturas del rector de la UAZ, Antonio Guzmán Fernández, y de la secretaria general de gobierno, Fabiola Torres Rodríguez, en su “diálogo” –que pretendían hacer a escondidas, dicen– tras la marcha de los estudiantes de Veterinaria.

Incluso, me pregunto dónde está por ejemplo el Consejo Universitario para expresar sus posturas respecto a la violencia contra estudiantes de la máxima casa de estudios de quienes, hasta este momento, se sabe que son víctimas inocentes de la violencia desatada en el estado. No los hemos escuchado. Y ni qué decir tampoco del gobernador Alejandro Tello, que ayer prácticamente estuvo “desaparecido” de la vida pública.

Mientras tanto, ayer mismo mataban a una empleada de una zapatería y privaban de la libertad a otra mujer, presuntamente dueña del negocio, en pleno centro de la capital zacatecana, en el Arroyo de la Plata, en horas donde sabemos que circulan por ahí miles de personas a pie y en vehículo.

Pero no hubo, en los alrededores de la zapatería, ni una manifestación o alguien que alzara la voz para exigir justicia. Más bien, hubo mucho miedo. Miedo de que lo mismo le pudiera pasar a cualquiera de los que estaban ahí cerca, y se pudo observar cómo hubo negocios que mejor cerraron sus puertas para evitar los riesgos, y se fueron a su casa.

Y eso es preocupante. El silencio de la sociedad lo es, tanto o más que el silencio de las autoridades universitarias o del gobierno. Es muy preocupante que sigan sucediendo todos estos asesinatos y levantones a plena luz del día, sin que aparentemente se pueda hacer nada y eso nos deje en la mente que cualquiera de nosotros puede estar a merced de los delincuentes, sin la esperanza de que se lleve a los responsables ante la justicia, de que se les castigue ejemplarmente, y que se reparen –cuando sea posible– los daños causados al patrimonio de las familias.

Es preocupante también que ahora muchos crean que los movimientos se hacen desde las redes sociales, desde un teléfono, y no desde el contacto personal, la empatía con los desvalidos o los desamparados o las víctimas, no desde la comunicación entre los miembros de un mismo gremio, o una colonia, o una ciudad o una comunidad entera.

Decía yo ayer que al rector debía hervirle la sangre al ver atacada la integridad de sus estudiantes. Pero también aplica para la autoridad civil, empezando por el gobernador y su gabinete completo, a quienes les debería hervir la sangre de ver cómo nos van menguando uno a uno, ya sea en la confianza, en la certeza jurídica, en el patrimonio, y por supuesto en la paz social.

Y nos aplica a todos, en general, cuando vemos las desgracias alrededor y nos quedamos callados, pensando que “gracias a Dios no fui yo”. Por pensar de esa manera, cuando le toque a uno de los nuestros será demasiado tarde. Basta de tibiezas, basta de silencios. Que lo que se tenga que decir se diga, y se haga lo que corresponde, en la esfera de la competencia de cada uno. Está visto que el gobierno no puede solo. Y la sociedad tampoco puede, sola. A ver a qué hora nos decidimos, gobierno y sociedad, a trabajar juntos.


Nuestros lectores comentan

  1. JOSE ESCOBEDO DOMINGUEZ

    BETO: DE ACUERDO CONTIGO, PARA EMPEZAR, COMO ES POSIBLE QUE EL GOBERNADOR SE VAYA A LA CIUDAD DE MÉXICO, PARA QUE DESDE ALLÁ HAGA UN LLAMADO A LA CIUDADANÍA DE ZACATECAS PARA ARREGLAR TODO LO QUE NOS PASA. SUS LLAMADOS EN GENERAL, LO MISMO QUE A SUS DEPENDENCIAS, YA SALEN SOBRANDO. YO LE PROPONGO AL ALEJANDRO QUE YO CONOZCO, QUE SE INVITE DIRECTAMENTE A LA CIUDADANÍA; Y QUE ANTE SUS COLABORADORES DIGA, EL PROPIO PUEBLO, EN UN AMBIENTE ORGANIZAD Y EN ORDEN, LO QUE LE DUELE, Y QUE TODOS JUNTOS HAGAMOS LAS PROPUESTAS DE SOLUCIÓN. YO LLEVARÉ LA MÍA LO MISMO QUE OTRAS GENTES Y OTROS GRUPOS SOCIALES. PERO YA BASTA DE FINGIR INOCENCIA E INGENUIDAD. TODO MUNDO CONOCE LA SOLUCIÓN. A NO SER QUE EL JÓVEN MANDATARIO TENGA OTROS COMPROMISOS QUE NO QUIERA CONFESAR. QUE NO CREO, PERO ¡ÉL TIENE LA PALABRA!

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  2. JOSE ESCOBEDO DOMINGUEZ

    BETO: YO HABÍA RESUELTO NO OPINAR MÁS AQUÍ, PORQUE CUANDO MIGUEL ALONSO RECIBÍ MUCHAS AMENAZAS DE LOS MALANDROS. ESPERO QUE ESO NO SE REPITA. TENGO FE QUE ASÍ SEA.

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