Alberto Chiu
Alberto Chiu

Tras los hechos de inseguridad más recientes, el gobernador del estado Alejandro Tello Cristerna hace una solicitud para que todos juntos –diputados locales y federales, senadores, y la sociedad en pleno– elevemos la solicitud (exigencia, reclamo, plegaria o como sea) para que venga alguien en nuestro auxilio, pues la situación está que arde, y al parecer ya prácticamente nadie está a salvo.

Lamentablemente, al parecer nuestra sociedad se está quedando –como dicen los especialistas– insensible ante tantos actos de violencia que se suceden día tras día, y ya la cultura de la denuncia está cada vez más lejos de nosotros, pero al mismo tiempo esa misma situación induce en las personas un estado de miedo permanente, que conduce a la inacción, a la paralización social, y quizás también a la omisión consciente de lo malo que pasa, no lo sé.

En este momento, para algunos analistas lo importante está en la generación de oportunidades de desarrollo para que cada vez menos familias y menos ciudadanos se vean en la “obligada necesidad” de prostituirse, de aliarse con la delincuencia, de pagar el derecho de piso, de comprar su propia protección. Es decir, lo importante quizás es la generación de empleos, de oportunidad de inversiones, de creación de empresas locales de tipo familiar, etcétera.

Para algunos otros, quizás lo más importante es establecer toda una serie de acciones que combatan directamente a las facciones criminales que, un día sí y al otro también, cobran derecho de piso a los pequeños y medianos empresarios y comerciantes de las ciudades; a quienes hacen los secuestros virtuales; a quienes sin importarles la luz diurna se llevan a los dueños de los negocios para cobrar después un rescate; a quienes roban a mano armada a transeúntes en las principales plazas de la ciudad…

Y para algunos pocos más, lo más importante es establecer toda una línea de acción en ambos sentidos, tanto en la la generación de oportunidades como en el combate frontal a la delincuencia de todo tipo. Pero para ello, se necesita algo básico que se refiere constantemente: voluntad política y un poquito de sentido común.

El llamado que hace el gobernador para que se haga la unidad de los actores políticos en torno a mejorar el presupuesto del estado, quiero pensar que va en ese sentido: en el de aumentar los ingresos que la federación nos envía, tanto para incrementar las posibilidades de desarrollo económico y social, como para enfrentar, contundentemente, las acciones de las bandas criminales a través de la profesionalización de nuestras corporaciones estatales, y a través de las labores de inteligencia y de operatividad de las mismas, para arrancar de raíz el cáncer que nos aqueja.

Bien lo decía el General Guillermo Almazán Bertotto, comandante de la 11ª. Zona Militar con sede en Zacatecas, acerca del trabajo que en unión, sociedad y gobierno deben hacer para rescatar los valores de la patria cuando todo parece perdido, tal como lo hicieron los Niños Héroes en su momento, hace 170 años, al defender lo que parecía indefendible ante una potencia extranjera.

En este momento, quizás el enemigo esté dentro de la sociedad misma, y no sólo con la forma de los cárteles delincuenciales, sino en la forma de la desidia, la apatía y la indiferencia que nos causan ya tantas muertes, tantos robos, tantos secuestros de nuestros propios vecinos, amigos o conocidos. O incluso de quienes no conocemos, pero que forman parte de nuestro propio núcleo social.

Esos valores patrióticos son los que deberíamos rescatar para que, a través de la participación ciudadana, seamos capaces de “ayudar” al gobierno (que emana de nosotros mismos) a encontrar nuevos niveles de paz y de cordialidad entre los ciudadanos, erradicando las prácticas que llevan a la corrupción y a la impunidad en todos los niveles.

Quizás, en efecto, la respuesta a nuestros problemas no se encuentre en la crítica a ultranza de las actitudes tibias de nuestro gobierno; pero sí en la crítica constructiva que les impulse a ellos –y a nosotros– a ser mejores todos los días, mejores que nosotros mismos.


Nuestros lectores comentan

  1. me pregunto ¿en nuestra sociedad los políticos (hablese de diputados locales o federales, senadores, presidentes municipales, regidores de la capital del Estado y municipios considerados grandes, secretarios, subsecretarios y algunos directores estatales y/o federales) ganan al mes lo que un pequeño comerciante gana tal vez en un año, y no he sabido de que alguno de esos políticos hayan sido secuestrados, extorsionados, levantados, o que alguno de sus familiares hayan sufrido de la delincuencia como cualquier civil ordinario? cabría en la respuesta hacer una profunda reflexión del porqué a ellos no los alcanza el brazo oscuro del crímen; no les deseo mal en ningún momento, obsérvese, sin embrago mi pregunta incluyendo a algunos de esos políticos del ambito de seguridad, no me han podido responder.

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  2. Que se ponga a trabajar contra la delincuencia!!!….quiere que ayudemos?, que nos den armas para defendernos ya que nosotros no contamos con escoltas para que nos protejan como a él, su familia y todos sus achichincles. Si no puede que venga la Marina a sacar toda esta Escoria que la ha dejado crecer estos meses de su disque gobierno

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  3. Pues no les hacen nada por dos razones: 1.- Muchos de ellos están en contubernio y 2.- Si a alguno de ellos les pasara algo, ahi sí, el gobierno les echaría a toda la policía, ejercito, marina y federal y demás!!

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  4. Si no puede que se salga, que deje el lugar a alguien más capacitado, desde que comenzó su sexenio se ha vuelto puros pretextos, puras mentiras ,hay tanto delincuente porque sus delitos no son castigados, no tienen miedo hacen su trabajo a cualquier hora del día y en cualquier lugar y el gobierno con los brazos cruzados y solo los extienden para recibir su jugoso cheque que no justifican,
    Lucas hace una pregunta que todo mundo ya sabe ¿porque los delincuentes no atacan al gobierno?

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