RICARDO MONREAL ÁVILA*
RICARDO MONREAL ÁVILA*

Es muy probable que el próximo año participen tres frentes amplios en la elección presidencial y en la elección del primer gobernador de la CDMX. El frente de Morena-PT, el del PAN-PRD-MC y el del PRI-Verde-NA.

Sólo este escenario introduce un factor de alta competencia y de incertidumbre en el resultado final. Si consideramos que uno o dos candidatos independientes podrían estar también en la boleta electoral, el escenario se vuelve aún más intenso.

A 10 meses de la elección, el otro factor que incrementa la incertidumbre es ese 30-33% del electorado que expresa que aún no decide o no sabe por quien votar. De hecho es el segmento más alto en todas las encuestas, incluida la de Morena con la que se eligió a la coordinadora de organización en la CDMX.

En este momento, el frente que produce más interés y atracción ciudadana es el llamado Frente Ciudadano por México (PAN-PRD-MC), que se registro hace unos días ante el INE. Dos sondeos preliminares (Consulta y Parametría), lo colocan arriba de las otras dos opciones partidarias, considerando sólo las “marcas”.

La alianza de los extremos ideológicos no es tan herética como pareciera a primera vista. Hay antecedentes a nivel de gubernaturas que debiéramos recordar, para ponderar su viabilidad el próximo año.

Entre 1992 y 2017, PAN y PRD han formado alianzas estatales en 16 ocasiones. Han ganado 10 y perdido 6 elecciones.

La primera alianza ganadora PRD-PAN se dio en Nayarit en 1999, junto con el PT y el PRS, un partido local. AMLO y Felipe Calderón eran presidentes nacionales de sus respectivos partidos y la avalaron en su momento.

Vendrían después Chiapas (2000), Yucatán (2001), Oaxaca, Puebla y Sinaloa (2010); Durango, Veracruz y Quintana Roo (2016), y nuevamente Nayarit (2017). Nayarit es el único estado del país que será gobernado por dos gobiernos aliancistas PAN-PRD, siendo encabezados por Antonio Echevarría padre y Antonio Echevarría hijo.

Las experiencias aliancistas no triunfadoras son Durango (1992 y 2010), Chihuahua (2004), Coahuila (1999), Hidalgo (2010) y Oaxaca (2004).

Hasta el 2010, las probabilidades de ganar o perder de una alianza PRD-PAN eran 50-50% (perdieron 6 y ganaron 6). Sin embargo, 2016 y 2017 han sido años de aliancistas, al ganar en todos los casos donde han presentado fórmulas.

El reto de los gobiernos aliancistas PRD-PAN no es tanto ganar la elección, sino gobernar coaligados, y refrendar la alianza en la siguiente elección. Esta es una asignatura pendiente de resolver.

El reconocimiento constitucional de la figura “gobiernos de coalición” facilitará la resolución de este reto de gobernabilidad.

El Frente Ciudadano por México que se acaba de integrar a nivel nacional, y sus réplicas estatales, tienen la tarea histórica de no sólo hacer alianzas programáticas electorales sino de impulsar desde el gobierno políticas públicas aliancistas que les permitan diferenciarse tanto de las experiencias fallidas anteriores como de los frentes partidistas con los que compitan electoralmente.

Esto implicará en el mediano plazo transitar de los regímenes presidencialistas puros a los regímenes semi parlamentarios, lo cual significará un verdadero cambio político en el país.

Los temas donde los gobiernos aliancistas pueden hacer la diferencia y el cambio verdadero están en la mente de los ciudadanos y en las agendas de la sociedad civil: inseguridad, desigualdad, corrupción, empleo, desarrollo, globalización simétrica, derechos humanos, procuración de justicia, educación de calidad y salud.

 

*ricardomonreala@yahoo.com.mx

Twitter: @ricardomonreala


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