RAFAEL CALZADA VÁZQUEZ*
RAFAEL CALZADA VÁZQUEZ*

Ayer, estuvo el líder real del prd en Zacatecas, Jesús Ortega Martínez, a quien envío mi abrazo de pésame por el fallecimiento de su hermano. Vino a presentar el Frente ciudadano que ha conformado con el pan, y con movimiento ciudadano.

De conformidad con la doctrina (teoría), un frente es una alianza (casi siempre de carácter electoral), ahora le llaman político los que lo conforman porque están negociando una forma de alianza electoral, que es la coalición. Término muy elastizado por algunos miembros de nuestra política local.

Por ahora dicen son un frente ciudadano político, porque lograron ponerse de acuerdo en una de las mesas de diálogo y negociación que existen entre las diversas fuerzas políticas representadas en el legislativo, a efecto de impedir que Raúl Cervantes tenga un tránsito automático de Procurador General de la República a Fiscal General, en la próxima administración gubernamental –que por lo pronto, dicen, podría meter en graves problemas al gobierno de Peña Nieto–.

Lo cierto es que usan el sofisma para ilustrar sus decisiones y acuerdos. O pre-decisiones y pre-acuerdos, que por lo pronto ya cuajaron en acomodarle las cosas al saliente gobernador de la ciudad de México para que sea fiscal y le entre a la tómbola del cambalache, que pretenden al que llaman Frente ciudadano.

Por el simple acuerdo de voluntades se celebran Convenios o contratos. Esto es un acto jurídico que dos o más partes celebran por medio de una voluntad libre, para crear derechos y obligaciones, determinar las fechas y formas de cumplimiento, así como se prevé la sanción o conducta a asumir en el caso de incumplimiento. En una tarde de sobremesa en alguno de los buenos restaurantes de la ciudad de México, es relativamente fácil que Anaya y Chucho se hayan puesto de acuerdo sobre las tácticas y estrategia política que conviene a sus partidos, y que luego hayan atraído a Dante. Ese pacto, concertación o contrato es a lo que llaman Frente. Evidentemente no tiene las características de una Alianza electoral (todavía) ni para ser un Frente político, por partidos los que lo conforman, nada más les hace faltan unas cosas, las cláusulas determinantes de las candidaturas, la declaración de principios, su programa de acción, sus mecanismos de realizar y comprobar los gastos financiados con dinero público y sus mecanismos de captación de recursos privados. Por eso no han tomado la decisión firme. Ahora se encargan de analizar el entorno, determinar la información útil, evaluar las condiciones, corregir las fallas, hacerlo parecer racional y determinar los rasgos de incertidumbre como el riesgo, impredecibilidad, las decisiones intertemporales, la vocería y sobre todo y antes que nada RESOLVER QUIEN SERÁ SU CANDIDATO A LA PRESIDENCIA. Parece que ya definieron que Anaya, por lo que el antiguo DF, sería para uno de los Chuchos, (quizá él mismo, o Navarrete que tiene ganas, o la Barrales, que siendo más afín a Mancera pasó por el filtro de los chuchos para ser la dirigente formal del PRD). A Dante le dejarían una o quizá dos senadurías y una que otra diputación y la candidatura para el que aporta los votos (Alfaro) en Jalisco.

El pan que con la fortaleza de las gubernaturas actuales en su haber es quien puede aportar más votos, necesariamente será el gran ganador. El prd usaría esa coalición como SALVAVIDAS y movimiento ciudadano para planchar el traje de gobernador para Alfaro.

Decía que legítimamente no es un frente ciudadano. Ya dije porqué no es un frente –al menos en la actualidad– y ahora manifiesto que no es estrictamente ciudadano. Me dirán quizás con razón, que todos los partidos están conformados por ciudadanos.

Cuando en política alguien usa el adjetivo (porque se usa como adjetivo) ciudadano, es precisamente para distinguirlo de la partidocracia. Ya que esta última figura que es la que está siendo repudiada por los electores, porque esencialmente usa el control sobre las candidaturas, y sobre las cámaras, así como el presupuesto para incidir en la vida de la república. Buscando (quizá sería óptimo que lo lograrán) un sistema de pesos y contrapesos.

Ciudadano en política es el antónimo del partido político. Es por definición algo que está limpio y que tiene la frescura de no ser miembro de la partidocracia ni del régimen.

A esa limpieza pretenden apelar los que así llamaron a esa alianza política de partidos en fase preelectoral, que es lo que son.

Han dejado de lado que la mayoría social se construye alrededor de un proyecto de nación o de un conjunto de ideas con propuesta de forma o modelo de gobierno y consecuencias del mismo que postulan los partidos políticos como organismos de interés público y de participación política, es decir de una visión de país y de una misión en el mismo, de una Ideología.

Si bien hay teóricos como Sartori, que señalan que los partidos tienen sólo como propósito que sus candidatos alcancen el poder, y no que hagan ya en el mismo. Como cuando tú quieres ir a un lugar, y te puedes ir a pie, en bicicleta, en un vehículo, o en transporte público.

Por hoy las ideologías son el cemento que da cohesión a la sociedad en los procesos políticos o de renovación del poder público.

El frente Ciudadano, parece que no tiene datos, ni hechos, ni acciones, no es producto de un diagnóstico abierto, porque no se hizo con diálogo popular, ni verdad, ni exigencia social. Es más fácil que nos digan nos coaligamos con nuestros acérrimos adversarios porque no podríamos solos competir. Como cuando los enanos se unen para pelear con un gigante. Es una forma de corromper los propósitos de creación de los partidos políticos. De conformidad con su visión y su misión. Si no ven el mismo país, ¿cómo van a actuar para hacerlo mejor? Eso es una forma de corrupción.

El acuerdo es cómo se reparten un pastel que cada vez es más chico.

Parece que no conocen el postulado de Woldenberg: El disolvente más poderoso de la confianza es la corrupción.

 

*El autor es abogado, maestro en ciencias, estudiante y académico

rcalzadav@gmail.com


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