FRANCISCO LEANDRO
FRANCISCO LEANDRO

Ser de este país implica muchas cosas muy bonitas, mismas que no terminaríamos de mencionar, pero también implica responsabilidades de las que algunos ya se han enterado y tratan de cumplir a cabalidad; una de ellas es crear humor inteligente a costa del bienestar emocional del otro.

La “carrilla” hace de nuestras jornadas laborales o convivencias momentos llevaderos, agradables o insoportables, según la creatividad del interlocutor, es decir, de quien esté chingando.

Los mexicanos somos buenísimos en esta actividad. Podemos hacer burla de las características intelectuales o físicas del otro, podemos reírnos de sus desgracias, creencias, idiosincrasia, posibilidades económicas, etcétera.

Todo puede ir bien, hasta que dentro de la ‘retahíla’ de ofensas, rayadas de madre y pisoteadas de ego tocas fibras sensibles, es decir, algún trauma de chiquito, o señalas algún error que taladra lo más profundo de la conciencia apabullada por culpas, miedos y frenos, casi siempre ensalzados por nuestra santa madre.

Regularmente, el que muestra susceptibilidad a las creaciones verbales e histriónicas de la banda es quien en algún momento mostró saña y poca misericordia al ofender a otro; esto pasa porque el ofendido vulnerable casi siempre es el más inconforme con sus características físicas e intelectuales, o sea, es el más feo e inseguro.

Puedes ofenderte, enojarte, ser más digno que tu ex novia, pero no sirve de nada; de hecho, es peor. Por eso es recomendable hacer caso a dos de las frases importantes, y que además marcan pauta para poder formar parte de este juego: “El que se lleva, se aguanta”, “el que se ríe, se lleva”.

Creo que el humor y la religión tienen algo en común: son aceptados sólo cuando los necesitamos.

Tsunamis, temblores, alzas en el precio del dólar y del barril de petróleo, el cáncer de la tía, la desaparición de alguien, las peleas de taxistas contra conductores de Uber, los viejitos sin pañales, las madres solteras, el hambre en África, la guerrilla en Nicaragua, las FARC con su teatro de desarme, el PRI Gobierno robando al país, carencias de agua y alimento, y las deudas en Elektra van a seguir, aun con memes y humor negro.

Evitar reírnos de las cosas no soluciona absolutamente nada.

Si te llevas, te aguantas, y si no te llevas, también.

 

 


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