Armando Fuentes
Armando Fuentes

Se ha dicho sobradamente que fue el sismo del 85, y no el del 68, el que trajo consigo el despertar de la sociedad civil. En igual forma habremos de ver que el terremoto del 17 tendrá efectos en la elección del 18

 

 

 

Doña Macalota le reclamó airada a don Chinguetas, su casquivano esposo: “Me dicen que anoche dormiste con una mujer en un hotel. ¿Es eso cierto?”. “Es absolutamente falso –protestó él–. Te juro que ni siquiera parpadeé en toda la noche”. Susiflor se hizo novia de Harón, un holgazán de marca mayor que jamás en su desgraciada vida había trabajado ni una hora. Se parecía ese gran huevón a aquel personaje de Arniches que se pasaba todo el día en la cama. Su esposa le reprochaba su pereza: “Si Nuestro Señor te dijera: ‘Levántate y anda’, lo harías quedar mal”. El padre de Susiflor se opuso a las relaciones de su hija con semejante inútil, y trató por todos los medios posibles de evitar que se casara con él. Pero ya lo dijo la sentencia popular: “Cuando una mula dice: ‘No paso’, y una mujer dice: ‘Me caso’, la mula no pasa y la mujer se casa”. Desposó, pues, la muchacha al haragán. Y sucedió que a los nueve meses justos Susiflor dio a luz unos hermosos trillizos. Lleno de felicidad el padre de la flamante mamá fue a conocer a sus nietos. Y el tal Harón le dijo con orgullo: “¿Lo ve, suegro? ¡Y usted que decía siempre que yo no servía para nada!”. El arte de escribir consiste en el arte de borrar. Hoy iba a empezar mi artículo haciendo esta admonición: “Que nadie haga política con el terremoto”. Borré tales palabras aun antes de escribirlas. Tres cosas han hecho los humanos con todo: alcohol, drogas y dioses. Pues bien: en México todo lo convertimos en política. Así, pedir que nadie haga política con el terremoto es supina ingenuidad, inútil predicación en el desierto. Se ha dicho sobradamente que fue el sismo del 85, y no el del 68, el que trajo consigo el despertar de la sociedad civil. En igual forma habremos de ver que el terremoto del 17 tendrá efectos en la elección del 18. Lo sucedido, pienso, aumenta la viabilidad de una candidatura ciudadana por encima de las candidaturas políticas. No hablo necesariamente de un candidato independiente. Esa figura ha sufrido desgaste, y una amañada legislación electoral dificulta el surgimiento de tales candidatos, y más aún su victoria en las urnas. Me refiero a la eventual postulación por un partido, o por una coalición de partidos, de un candidato surgido auténticamente de la sociedad civil, y no de las desacreditadas filas de los partidos. Dicho de otra manera: en adelante para hacer política los partidos tendrán que renunciar a la política –esto es a su política de siempre– y hacer ahora una política más cercana a la sociedad y más alejada de sus prácticas tradicionales, cumplidas siempre de espaldas a la gente y sin mirar al interés común. Lo mejor que le podría suceder a México el próximo año es que llegara a la Presidencia un ciudadano con sensibilidad política, y no un político –otro más– insensible a la ciudadanía. El taxista iba a gran velocidad por un bulevar lleno de automóviles. Nerviosa le pidió su pasajera: “Tenga usted cuidado, señor. Soy madre de 12 hijos”. Replicó el conductor: “Es usted madre de 12 hijos ¿y me pide a mí que tenga cuidado?”. El padre Arsilio se puso feliz al ver que don Primo Segundo Tercero IV, pilar de la comunidad, empezó a ir a misa todos los domingos. Le preguntó ilusionado: “¿Viene usted a misa por mis sermones?”. “No, padre –respondió el magnate–. Vengo por los sermones de mi esposa”. Una paciente del doctor Wetnose, ginecólogo, lo llamó por teléfono a medias de la noche. “¡Doctor! –le dijo con angustia–. ¡Mi hijo pequeño se tomó todas mis píldoras anticonceptivas! ¿Qué hago?”. De inmediato le indicó el facultativo: “Cierre las piernas”. FIN.

 

MIRADOR

 

“Para una zorra un coyote”.

Así reza un dicho del Potrero de Ábrego.

Eso quiere decir que si alguien se quiere pasar de listo siempre habrá otro más astuto que él.

Oí contar la historia de un soldado a quien su sargento hacía descargar todos los días los bultos de papa que un camión llevaba al cuartel para alimento de la tropa.

Harto de cumplir esa fatigosa tarea –cada bulto pesaba 45 kilos– el soldado consiguió que un doctor amigo suyo le extendiera un certificado médico en el cual el facultativo hacía constar que el muchacho, paciente suyo, tenía una hernia que le impedía cargar objetos pesados, pues eso ponía en grave riesgo su salud.

El sargento leyó el certificado y dijo luego al soldado:

-Muy bien. Te autorizo a bajar las papas una por una.

“Para una zorra un coyote”. Casi siempre el que se quiere pasar de listo se pasa de tonto.

¡Hasta mañana!…

 

MANGANITAS

 

“. Bajarán los precios de algunos artículos.”.

Lo creeré cuando lo vea.

Y si algo sale barato

pediré que salga el dato

en “Aunque usted no lo crea”.


Nuestros lectores comentan

  1. Raúl Calles Escandon

    Se refiere al movimiento estudiantil que “cimbro” a México. Lo que no entendí bien a bien, perdón por mi ignprancia, será el terremoto del 19