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CIUDAD DE MÉXICO. Al dar a conocer su decisión de mantener sin cambio su tasa de interés de referencia en 7 por ciento, la Junta de Gobierno del Banco de México (Banxico) dijo que podría haber problemas de abasto en algunos productos e incremento de precios en el corto plazo por los recientes sismos.

“Derivado de los recientes sismos, podrían también aparecer algunos problemas de abasto o de incremento de precios en algunos productos, los cuales serían temporales de corto plazo”, apuntó en un comunicado.

“En las últimas semanas, México sufrió dos terremotos de gran magnitud y varios huracanes, afectando significativamente a múltiples comunidades y ciudades, con lamentables pérdidas humanas. Si bien hasta el momento no se cuenta con suficiente información, se estima que los efectos de estos acontecimientos sobre la actividad económica y la inflación serán temporales y moderados”.

Dada la actual postura de política monetaria, el balance de riesgos para la inflación podría haberse deteriorado con respecto al reportado en el comunicado anterior, dijo.

Agregó que al considerar que las condiciones en el mercado laboral han venido estrechándose, la evolución de los costos unitarios de la mano de obra podría empezar a impactar la inflación.

En la primera quincena de septiembre la inflación mostró una reducción respecto de agosto, al pasar de un nivel de 6.66 por ciento a 6.53 por ciento.

La inflación subyacente también disminuyó de un nivel de 5.00 por ciento en agosto a 4.90 por ciento en la referida quincena.

Por su parte, la inflación no subyacente presentó en el margen una ligera reducción, aunque permanece en niveles bastante altos (11.73 por ciento en la primera mitad de septiembre).

La dinámica de este último indicador ha sido favorecida en el margen por una reversión parcial en algunos de los choques a los precios de los productos agropecuarios, la cual más que compensó las alzas en los precios de las gasolinas ante los incrementos en sus referencias internacionales resultantes de las afectaciones a las refinerías de Texas que dejó el huracán Harvey.

Las expectativas de inflación mostraron ajustes que siguen siendo congruentes con un incremento temporal en la misma, aclaró.

Mientras que las del cierre de 2017 se elevaron entre julio y agosto de 6.03 a 6.25 por ciento, reflejando el comportamiento de la inflación contemporánea, aquellas de mediano y largo plazo continuaron alrededor de 3.5 por ciento.

Así, la inflación general anual pareciera ya haber alcanzado su techo (abstrayendo el potencial efecto de los sismos, que debería ser de corto plazo y temporal) y se espera que muestre una tendencia a la baja.

Dicha tendencia se estima se acentúe durante el año siguiente, conduciendo a la convergencia al objetivo de 3.00 por ciento hacia finales del próximo año.

Para la inflación subyacente anual, se anticipa que en 2017 permanezca por encima de 4 por ciento, si bien bastante por debajo de la trayectoria de la inflación general anual; para finales de 2018 se estima alcance niveles moderadamente por arriba de 3.00 por ciento.

Sin embargo, otros riesgos al alza en la inflación, ante la simultaneidad y magnitud de los choques descritos, son que se podrían presentar efectos de segundo orden sobre la inflación.

También continúan los riesgos de que se revierta la apreciación que ha registrado la moneda nacional ante el surgimiento de nuevos choques de naturaleza externa o interna.

Adicionalmente, algunos precios de los bienes agropecuarios podrían aumentar, aunque el impacto sobre la inflación sería transitorio.

Con respecto a los riesgos a la baja, la apreciación de la moneda nacional podría consolidarse e inclusive reforzarse, mientras que los precios de los energéticos podrían disminuir.

Además, como resultado de los recientes desastres naturales, algunos precios públicos podrían no aumentar como hubiera sucedido en circunstancias normales, e incluso disminuir temporalmente.

También podrían registrarse reducciones en diversos precios de la economía como consecuencia de las reformas estructurales.

En el balance de riesgos para el crecimiento, la Junta de Gobierno consideró que ha dado un deteriorado, particularmente por la percepción de que pudieran materializarse escenarios adversos relacionados con la relación bilateral entre México y Estados Unidos.

El Banxico concluyó que ante el complejo entorno que la economía mexicana continúa enfrentando, es especialmente relevante que las autoridades perseveren en mantener fuertes los fundamentos macroeconómicos del País.

Por otro lado, para el resto de 2017 y para 2018 se prevé una recuperación moderada de la actividad económica global.

No obstante, este escenario de crecimiento sigue enfrentando riesgos a la baja, incluyendo una elevada incertidumbre por el aumento en los riesgos geopolíticos en diversas regiones, los posibles efectos de fenómenos climatológicos recientes y el rumbo de la política monetaria, fiscal y comercial en Estados Unidos.


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