Tomás Mojarro
Tomás Mojarro

De nada valieron las explicaciones; él fue sacrificado a machetazos, y con él los empleados de la UAP

 

 

Septiembre. Clamó, jubiloso, el periódico reaccionario: ¡Manifestación Anticomunista! Cerca de 12 mil ciudadanos y jóvenes (sic) se congregaron ayer para un acto de desagravio a nuestros símbolos nacionales, que derivó en una manifestación anticomunista. Gritando ¡Vivan los granaderos! ¡Viva México! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!, comenzaron a llegar desde las once y media en compactos grupos que habían participado en otra manifestación en la Basílica de Guadalupe. A las 12 horas, 3 mil mujeres, jóvenes y ancianos, habían extendido numerosas mantas y exhibían pancartas: ¡Comunismo en México, jamás! Cristo Rey, tú reinarás, Contra los traidores, Muera la bandera rojinegra, Dios, patria, familia, libertad, Cristianismo sí, comunismo no, Apartidas comunistas ¡fuera de México!

Septiembre. Desde un micrófono, el organizador dirigía las porras: ¡México nunca será comunista! ¡Viva México! ¡Mexicano! ¿Estás dispuesto a defender a tu patria? Los gritos, las porras: ¡México, México!, subrayadas por el rítmico chocar de las manos de los asistentes: ¡Vivan los granaderos! ¡Viva la Virgen de Guadalupe! ¡Muera Castro Ruz!

Cuando ya había allí cerca de 12 mil personas, los dirigentes de la Coalición de Organizaciones para la Defensa de los Valores Nacionales dieron la orden y un grupo de muchachos salió al ruedo con un monigote hecho de cartón que representaba a los guerrilleros: gorra cuartelera, camisa y pantalón verde, luengas barbas, en las manos un libro nefando: el diario del Che. El vocerío creció: gritos exasperantes exigían: ¡Quémenlo, quémenlo, quémenlo!, y quienes tal pedían subrayaban su exigencia con enérgicos ademanes, con el pulgar tenso, apuntando hacia la arena.

Alfonso Aguerrebere, desde el micrófono, estimulaba esas manifestaciones: ¡Queremos Ches muertos! ¡Mueran todos los guerrilleros apartidas!, volvió a gritar, y la multitud respondía exaltada: ¡Mueran! Alguien, en la arena, junto a un camión en el que había unas mantas con las siglas del MURO, exigía nervioso: ¡Gasolina, dónde hay gasolina! Otros acercaron cerillos al guerrillero y, segundos después, todo allí era fuego, gritos incontenibles, casi histeria. Los presentes entonaron nuestro sagrado Himno Nacional Mexicano.

Mantas y pancartas decían: El comunismo destruye a la familia, Comunismo en México nunca, Muera el comunismo, Dios, patria, familia y libertad. ¡Viva México! ¡Muera el comunismo! ¡Viva la Virgen de Guadalupe!

De ahí al linchamiento. Puebla, 18 de septiembre, 1968.

“Un campesino y tres excursionistas fueron linchados por los habitantes del pueblo de San Miguel Canoa. Personas desconocidas, instigadas por el cura católico Enrique Meza, azuzaron a los habitantes contra el grupo, diciéndoles que se trataba de un grupo de comunistas. Los sucesos se iniciaron el sábado por la mañana cuando un grupo de excursionistas empleados de la Universidad Autónoma de Puebla y un amigo procedente del DF trataron de ascender al monte Malintzin. Obligados por el mal tiempo regresaron al pueblo y por lo avanzado de la hora no les fue posible hallar transporte hasta esta ciudad. Iban a pernoctar en San Miguel Canoa, pueblito de 5 mil habitantes. Buscaron asilo. Se les negó. ¿Serían abigeos? El campesino Lucas García ofreció a los jóvenes su casa.

Al rato, las campanas de la capilla repicaban y por el micrófono del zócalo se informó: había un grupo de comunistas, e iban a izar una bandera rojinegra. Dos mil lugareños armados con rifles, cuchillos y pistolas fueron a la casa de Lucas, exigiendo la entrega de los excursionistas. De nada valieron las explicaciones; él fue sacrificado a machetazos, y con él los empleados de la UAP. De milagro escaparon cuatro, uno fingiéndose muerto tras de recibir un machetazo en la cabeza”.

La ultraderecha en México. (Siniestra.)


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