Engaños

Nadie duda de las bondades de una asociación como el clúster minero, el problema es que no se preste a la simulación y algunos vivales (léase gerentes de las minas) se dediquen a hacer lo contrario de lo que se pregona.

Eso porque traen empresas de Nuevo León, Chihuahua y Guanajuato para desplazar a las locales… y no porque sean mejores, sino porque se prestan al cochupo y la corrupción, algo totalmente contrario a lo que es el clúster. Sería bueno que los señores Jaime Lomelín, presidente del Clusmin, y Octavio Alvidrez, director de Fresnillo PLC, lo revisaran. Más vale.

 

En grande

El fin de semana estuvo de manteles largos. Fue el cumpleaños del líder estatal del PRI en Zacatecas, Roberto Luévano Ruiz. Y celebró como él sabe “en grande” y muy a su estilo; nunca prohibió el uso de teléfonos celulares, ya ve que está de moda.

Obvio, priístas de abolengo y de la era prehistórica aprovecharon para tomarse la foto con el cumpleañero y subirla al Face sin ninguna restricción. Claro, el objetivo era evidenciar quiénes estuvieron y quiénes no. Los ausentes de la noche: su ex amigo Miguel Alonso Reyes y el gobernador Alejandro Tello Cristerna. De ahí en más, asistió gente a la que le interesa la amistad de Luévano.

 

Sin equilibrio

El viernes reconocimos la rapidez del gobernador Alejandro Tello para actuar ante la contingencia en Valparaíso; sin embargo, dicen las víboras con mucho veneno, que eso no basta para contrarrestar las cosas negativas en el actuar del gobierno. O sea que nomás no se les da gusto.

Vienen al tema los tan anunciados cambios en el gabinete de Alejandro Tello, mismos que a decir de la gente, politólogos, especialistas, investigadores y científicos, son de carácter urgente. Ya pasaron un par de semanas y nomás nada… ni un movimiento. Cuentan los chismosos que de seguir así, Alejandro Tello terminará como Miguel Alonso. O peor.

 

Etiqueta

Nos llega al frasco de veneno que al interior del gobierno no estarán muy organizados en varios temas de vital importancia, pero sí en uno, y aseguran que les va de maravilla. Cuentan que “alguien” ya se puso exigente (o exigenta) con el código de vestimenta al interior de la administración.

Y para poner el ejemplo se encargaron de vestir primero a la presidente honorífica del DIF, Cristina Rodríguez, a quien le destinan marcas de vestuario como Gucci y Chanel, mientras a funcionarios de otro nivel les piden “rigurosa etiqueta”, pero Aldo Conti. Y bueno, cuando hacen invitaciones a empresarios o personajes importantes a los eventos, siempre aclaran: “rigurosa etiqueta”. Nomás les falta sugerir la marca.


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